“La suegra de mi nieta nos avisó que ella buscó la forma de apartarme un lugar ahí, entonces el sábado vino y le dice: ‘¿por qué no llevas a tu abuelo a la vacuna? porque creo que ya se van a acabar las dosis y se va a quedar sin vacuna tu abuelo’, así le dijo. Entonces yo le dije ‘pues voy ahorita’ y entonces sale mi chamaquito y me dice ‘vamos pues, yo lo llevo, nos llevamos la carriola y ahí donde no pueda usted caminar ya se sube usted y yo lo empujo’ y así fue que me llevaron”, recordó el señor Victorio García Méndez, de 76 años, al narrar cómo fue que el sábado pasado sus nietos, de 10 y 6 años de edad, lo acompañaron al puesto de vacunación en donde le aplicaron el biológico contra el coronavirus (COVID-19).
Y justamente sobre la enfermedad que tiene a Oaxaca, México y el mundo en vilo desde hace exactamente un año, don Victorio se reserva su pronóstico, pues hasta ahora, afortunadamente, se ha mantenido sano.
“No me ha dado, ni sé si me va a dar o no; por ejemplo, ahorita pues dicen que esa vacuna es para eso, para que uno se libre de ese mal”, comentó respecto a la dosis recibida el pasado fin de semana como parte de la campaña de vacunación que se desplegó en todo el estado para beneficio de los adultos mayores de 60 años.
Tuvo reacciones leves
Sobre lo vivido durante y después del momento en que recibió la vacuna, el habitante de la agencia de San Isidro Monjas, en Santa Cruz Xoxocotlán, aseguró que hubo un poco de reacciones tras aplicársele el medicamento.
“Pues en el instante me sentí mal, se me bajó la presión y el azúcar se me alteró, pero como hay médicos ahí donde están vacunando, pues luego me atendieron. Me dijeron que tenía que estar ahí un rato pa’ ver qué reacción había. Ahí me tuvieron y les dije que me sentía yo mal y ya me empezaron a atender, me empezaron a dar pastillas”, dijo.
Esas reacciones un tanto adversas derivaron, según compartió, del historial previo de enfermedades que lo aquejan. Desde que llegó a los Valles Centrales procedente de San Pedro Pochutla, en la Costa, García Méndez comenzó a padecer dos males que lo han acompañado gran parte de su vida.
Es originario de la Costa
“Yo, pues, he sufrido desde que me empezó esta enfermedad, la diabetes, y luego sufro de la rodilla, pues es un sufrimiento para mí porque no puedo caminar, no puedo hacer quehacer, no puedo moverme como alguien bueno y sano. Ya tengo como unos 20 años así, enfermo de la diabetes, quizá me dio por comer mucho dulce o no sé”, afirmó.
Llegó a la capital siendo un joven y luego de 56 años de vivir en la zona conurbada, la edad y el tiempo lo alcanzaron, tanto que ahora, con 76 años de edad, ya fue incluido en la población vulnerable ante la COVID-19. De las razones que lo llevaron a dejar su vida en la Costa, solo recuerdos quedan, de los cuales habla muy poco.
“Llegué acá ahora sí que joven, busca uno la vida por donde se pueda mejor o equis cosa. Entonces, yo me vine a la edad de 20 años, ahorita tengo 76 años, cuántos años ya llevo acá, 56 años. Mi señora se murió, falleció hace cinco años, ya me quedé solo, me quedé con mi nieta y desgraciadamente, pues una hija nada más tuve, pero se separó de nosotros, se fue a buscar su vida por otro lado. Creo que está en México o en Guadalajara, por ahí, no sé dónde está. Y a Pochutla, pues ya no regresé porque ahí puro trabajo de campo, puro sembrar maíz, frijol”, señaló.
Un trabajo muy pesado
La casa en la que vive Victorio en compañía de su nieta y sus hijos, así como el marido de esta, es de lámina metálica. Dentro de ella se la pasa la mayoría del día descansando, acostado en un colchón.
Por su edad y las enfermedades que padece, se ha convertido en un hombre de hablar lento y poco expresivo, amable eso sí. “Aquí hemos estado. Primero estuvimos pagando renta, de ahí ya nos vinimos sin la posibilidad de seguir pagando renta”, explicó sobre cómo llegó hasta San Isidro Monjas.
Finalmente, recordó un poco del trabajo que hizo durante la etapa más productiva de su vida, lo cual lo llevó a estar como está actualmente, ya vacunado y sin haber padecido COVID-19, pero con diabetes y una rodilla a medio funcionar.
“Pues mi trabajo fue muy pesado, aquí en Oaxaca muy pesado, puro cargar, cargar bulto, cargar cosas, pues así. Ese fue mi trabajo. Cargaba en las bodegas, descargábamos cemento, cal, varilla, ese fue mi trabajo. Muy duro, muy duro, pesadísimo pues. De ahí me empezó a fallar esta rodilla y después de todo vino la diabetes”, relató.
56
Años lleva Victorio García viviendo en los Valles Centrales
20
Años ha venido padeciendo diabetes
76
Años de edad tiene, siendo apto para recibir la vacuna contra COVID-19
“Pues en el instante me sentí mal, se me bajó la presión y el azúcar se me alteró; pero como hay médicos ahí donde están vacunando, pues luego me atendieron”.
Victorio García, Vecino de San Isidro Monjas.



