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Navidad: época de excesos y reflexión

Foto(s): Cortesía
Redacción

“En estas fechas de fiestas decembrinas, muchos jóvenes se sienten solos y suelen caer en el consumo de las drogas. No se dan cuenta de que existen personas que los rodean y que siempre están ahí para apoyarlos. Deben de valorar lo que tienen; estas fechas deben ser para disfrutar lo que tienen, más que irse al vicio”, dijo Luis Enrique, quien consumió narcóticos durante once años continuos.  


Explicó que en estas fechas, muchas personas, principalmente los jóvenes, suelen recurrir al consumo de drogas, por tener problemas familiares o de otra índole: “En estos días, muchos son más susceptibles a caer en el consumo de sustancias, piensan que están solos. Sin embargo, lo que ofrecen las drogas es felicidad ficticia y momentánea; al terminar de consumirlas, la realidad es otra”.  


De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2016-2017, la población de 12 a 65 años que usa drogas ilegales en la entidad, pasó de 3.4 % a 6.6 %, entre 2008 y 2016, con 3.2 puntos.


La estadística de la Encodat indica que el aumento se concentra principalmente entre jóvenes de 12 y 25 años de edad. En ocho años, los consumidores pasaron de representar el 2.5 % al 10.5 %, con un aumento de ocho puntos. 


El Centro de Integración Juvenil de Oaxaca, en el tratamiento, también coincide en el aumento del consumo de estas. Por ejemplo, el contacto con la mariguana se incrementó en ese mismo periodo más de nueve puntos, al pasar de 83.6 a 92.8 %, situándose en la segunda mitad de 2016 por arriba del tabaco. 



El tiempo mínimo de rehabilitación en el CRREAD es de tres meses.

Consumir drogas a los 11 años de edad 


“Mi madre estaba desconsolada y sin esperanzas, al verme hundido en el consumo de las drogas. En estas fechas, la tristeza y la desesperación era aún más, para ella”, platica Luis Enrique, después de consumir estupefacientes 11 años continuos. 


Comenzó a ingerir drogas a los 11 años de edad, cuando apenas cursaba el último año de primaria. Platica que la mayoría de veces fue por problemas en la familia. Entonces, conoció a amigos que lo orientaron hacia el consumo de narcóticos.


“En casa había problemas como en muchas, sin embargo, no tenía la suficiente confianza de platicárselos a mi madre, todo por pensar que recibiría rechazo de ella. Mi padre también era adicto a las drogas. Fue como fui consumiendo más y más, hasta caer en la heroína inyectada”, abundó Luis Enrique.


De igual manera, Cristian Gutiérrez comenzó en el consumo un año más tarde que Luis. A los 12 años de edad probó la mariguana por querer olvidar a la novia; no tardó mucho en volverse adicto.


Narra que a los 16 años ya conocía la heroína; después, cayó día tras día en el consumo. Se gastaba hasta mil pesos al día en la compra de tales sustancias. 


Efectos de la droga


 Cristian narra que llegó a robar dinero a su familia para poder conseguir los narcóticos. “En ocasiones le robaba a mi familia, a mi madre, porque no tenía conciencia de lo que hacía, estaba en el efecto de la droga. Supongo que no reconocía lo que hacía”, comentó.


 Por su parte, Luis, expuso: “Después de un tiempo de consumir, los efectos terminaban. Enseguida necesitaba las drogas para poder caminar. Ya no era aquella vez que sentía esa sensación satisfactoria en el organismo”. 


Mientras más pasan los días de consumo, los efectos son más fatales, asegura Luis. “Después de un tiempo, era para quitarme el dolor de huesos, el insomnio, dolor de cabeza, escalofríos, diarrea, vómito y demás. Por eso se vuelve tan difícil dejarlas”. 


Difícil rehabilitación 


Luis sostuvo lo importante que es la confianza en la familia, así como la familia para el enfermo: “Los integrantes de un núcleo familiar también deben orientar al enfermo y no señalarlo, para que ellos puedan salir del hoyo en que se encuentran”.


Cristian Gutiérrez lleva varios meses en recuperación. Actualmente tiene un hijo de ocho meses y vive junto a su esposa. Aunque el contacto con su familia no es la mejor, no pierde la esperanza de volver a tener la comunicación que había antes de caer en los narcóticos. 


Después de acudir a un centro de rehabilitación, Luis pudo regresar a una vida normal; se casó y formó una familia. “Ahora veo los beneficios y la satisfacción de vivir bien, aunque fue muy difícil”, resaltó. 


Cristian Gutiérrez y Luis Enrique se recuperaron en el Centro de Recuperación y Rehabilitación para Enfermos de Alcoholismo y Drogadicción (CRREAD) A.C., el cual cuenta con psicólogo y psiquiatra. Asimismo, con diferentes talleres para la recuperación de los internos. 


 

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