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Los taxistas "tenemos que perrearle"

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Para sacar la cuenta del día, tiene uno que perrearle”, reconoció el conductor de un taxi foráneo, quien nos pidió que le llamáramos Carlos y destacó que toda la ganancia del día se la lleva siempre el propietario del vehículo, a quien se le tiene que entregar una cantidad que ronda los 400 o 500 pesos diarios.


Son las 13:00 horas; Carlos detiene su unidad enfrente de Frenos del Norte; ningún pasajero a bordo. “Así es esto, a veces nos va bien y otras ocasiones no sale la cuenta”, comenta; y añade que en ocasiones, los lunes son buenos días para algunos conductores de taxis foráneos de diferentes sitios que realizan el recorrido Oaxaca-Tlacolula, y viceversa, pues la ganancia les da incluso para lograr la cuenta del día, llenar el tanque y hasta para lavar la unidad.


La competencia, un problema


Carlos lamenta que cada día exista más competencia, lo cual hace imposible lograr su objetivo cotidiano. “En la mañana solamente me llevé a Tlacolula a dos personas; había pasaje de intermedios, para llevar, pero no me arriesgué y no hice los 250 por vuelta; salí perdiendo y ahorita ya nada más espero encontrar pasaje en el camino”, lamenta mientras una persona levanta la mano en señal de querer abordar.


“Ahora quieren que nada más viajen cuatro pasajeros, con lo cual provocarán que suba el precio del pasaje a 30 pesos, ya que venimos cobrando 25 pesos; yo creo que la alternativa, en su caso, es que bajen las cuentas que entregamos a los concesionarios, lo cual veo difícil”, indicó.


Los días en que pueden ganar un poco más, es cuando se festeja el Día del Taxista, 12 de agosto, o en su caso el 25 de diciembre. “Son los únicos días en que algunos descansan y aprovechamos para sacar algo extra para la despensa de la casa”, afirma el chofer foráneo.


Respecto a las altas velocidades a las que conducen, menciona: “el mismo pasajero nos lo pide a veces, manejamos despacio y nos dicen que tienen prisa y pues tenemos que acelerar; también para regresar luego, ya que a veces tengo que esperar hasta media hora para llenar la unidad y que suban cinco pasajeros”.


"Perreando la papa"


Comenzaba el año cuando Carlos se animó a entrar a la labor como taxista de la unidad foránea. “Antes criticaba a los taxistas, pero ahora me he dado cuenta que se matan por sacar la cuenta del día, que es lo que todos tenemos presente; en esto no podemos perder, por ello tenemos que perrear siempre la papa”.


Actualmente están en reparación dos tramos de carretera, uno antes de llegar a Tlacolula y el otro después del puente de Pemex, con dirección a la ciudad de Oaxaca, lo cual le resta tiempo a los conductores. “A veces nada más hacemos seis vueltas, más no se puede, porque cuando nos damos cuenta, se terminó el día y tenemos que esperar a que den las seis de la mañana para empezar otra jornada más”, dice en forma melancólica, lamentando no poder hacer más viajes.


En la radio se escucha el programa “La Tremenda Corte”, mientras en la entrada a Guelavía le hacen la parada.


“¿Cuánto me cobra a Güendulain?”, le preguntan. “15 pesos”, responde. El joven usuario explora sus bolsillos y procede a subir a la unidad.


Una señora y su hija suben en la población de Güendulain, donde desciende el joven que de sus bolsillos sacó monedas para completar lo del viaje.


Metros más adelante, antes de subir el puente de Petróleos Mexicanos (PEMEX), sube otro joven con destino a Oaxaca. Aunque no serán viajes completos, a nadie le cae mal un pasajero más por muy breve que sea su recorrido.


Ahora en la radio se escuchan las ocurrencias de Leopoldo Augusto Fernández Salgado, mejor conocido como “Tres Patines”, las cuales hacían placentero el viaje.


Cupo completo, pero en "abonos"


Una última persona aborda la unidad en San Sebastián Tutla, con lo cual se tiene el pasaje completo; sin embargo, no todos pagarán la misma tarifa; la señora y su pequeña descienden en la Macroplaza.


Una persona más hace la parada y en el boulevard Eduardo Vasconcelos sube otra señora con su hija; se acerca el fin del viaje. El programa radiofónico concluyó antes de entrar a la ciudad.


Ya con más personas, el chofer se vuelve discreto y, sin palabras, damos por sentado que la conversación sobre el día a día de los taxistas, terminó.


Las llantas descansan del viaje ante el tremendo tráfico del cual es víctima la ciudad, al ser las 14:00 horas.


En la Central de Abasto se tejen otras historias, mientras Carlos busca pasajeros para conducir a Tlacolula de Matamoros; pese a que es lunes, es la excepción, "fue un día flojo".

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