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Los Pinos y el recuento del saqueo absoluto

Foto(s): Cortesía
Redacción

CIUDAD DE MÉXICO.- En una serie de habitaciones y salones vacíos, sin mobiliario ni cuadros en las paredes, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador encontró la metáfora idónea para representar lo que quería transmitir a los mexicanos: el saqueo absoluto perpetrado por sus anteriores moradores.


"Así lo recibimos", se lee todavía en las fichas que la actual Secretaría de Cultura, encargada de abrir en diciembre pasado el recinto a los ciudadanos, en obediencia al ofrecimiento que López Obrador había hecho en campaña, colocó en cada rincón de las casas Miguel Alemán y Lázaro Cárdenas, como una acusación velada, pero efectiva, del desmantelamiento de la residencia.


Cocinas sin enseres domésticos, comedores sin utensilios, habitaciones sin camas. Todo vacío.


Según documentó la Administración de Peña Nieto en su último inventario, Los Pinos era depositario de 47 mil 824 objetos; entre estos, se contaban 63 obras de arte del activo fijo de la Presidencia y 103 pertenecientes a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).



Lo que esta lista no daba cuenta, sin embargo, es la colección de los acervos del INBA que, sexenio con sexenio, salían de las bodegas de los museos institucionales para decorar la casa del Presidente de la República y su familia para disfrute privado y de algunos privilegiados.


A la retórica del "Así lo recibimos" le siguió un reclamo ciudadano por conocer el destino de todas las obras que se exhibían en Los Pinos.


Cuando el tema escaló a un grupo importante de artistas, como el pintor Francisco Toledo, quien pidió conocer el paradero de las 33 obras artísticas que él y un grupo de colegas crearon ex profeso para una colección encargada por la Presidencia en 1993, la Secretaría de Cultura debió pronunciarse con mayor claridad al respecto.


La colección Peña Nieto


Durante su tiempo en la Residencia Oficial de los Pinos, Enrique Peña Nieto, además del activo fijo de obras de la residencia y de las pertenecientes a la SHCP, tuvo a su disposición otra colección reducida, pero selecta, de grandes pintores mexicanos.


De 2012 a 2018, según respondió el INBA a este diario a través de una solicitud de información pública, 26 obras de esta dependencia fueron prestadas para ser exhibidas en la residencia.



La cifra contrasta enormemente con la colección de obras de arte que, según el propio instituto, llegó a tener Vicente Fox: 146.


No obstante, las obras prestadas a la Administración de Peña no palidecen en calidad.


Según un comunicado de la Secretaría de Cultura, la selección de obras del sexenio pasado constaba de 11 provenientes del Museo Nacional de Arte (Munal), 7 del de Arte Moderno (MAM), 2 del de Arte Carrillo Gil y 6 del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).


A través de una solicitud a la actual oficina de prensa del INBA, REFORMA obtuvo un listado con fotografías de todas las obras, con excepción de las pertenecientes al Cencropam, las cuales fueron solicitadas en reiteradas ocasiones, pero nunca se entregó un listado que diera cuenta de las mismas.



En el lote del INBA, lo que predominan son los paisajes, con obras de Joaquín Clausell, Luis Nishizawa, el Dr. Atl y Sergio Hernández.


No obstante, quizá el único viso de personalidad o de identificación estética o ideológica en la selección es la inclusión de tres cuadros de José María Velasco, nacido en Temascalcingo, Estado de México, y admirado por el Grupo Atlacomulco, del que Peña proviene, como ha señalado la historiadora del arte Ana Garduño.


Asimismo, el conjunto de obras denota una falta de interés por piezas contemporáneas, siendo que el cuadro más reciente es Dominio del color negro, de Manuel Felguérez, fechado en el año 2000.


La colección incluye también otros grandes nombres, como el de Diego Rivera, con el paisaje La mañana de Ávila (El valle de Amblés) (1908) y Retrato de un poeta (M. A. Volochine) (1918); también el de David Alfaro Siqueiros, con Abstracción (1948) y el de Rufino Tamayo, con Coloquio en la ventana (1961) y Encuentro No. 1 (1961).


Completan el disímil mosaico de artistas Juan de Mata Pacheco y Raúl Anguiano.


"Han sido devueltas"


Sin información sobre en qué lugares de Los Pinos fueron exhibidas durante el sexenio pasado, al menos el INBA ya ofrece la certeza de que todas han sido devueltas --aunque no dé cuenta puntual de las seis obras del Cencropam-- y que, tras un periodo lejos de la vista pública, ya podrán volver a mostrarse.

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