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Libramiento Atoyac: entre miedo y necesidad

Foto(s): Cortesía
Redacción

Entre el lodo, enormes hoyos y aguas pluviales, circulan los vehículos en el Libramiento Atoyac, que inicia en el Monumento a Benito Juárez en Trinidad de Viguera y continúa en Riberas del Atoyac, mismos que buscan evitar los constantes bloqueos en la Carretera Internacional 190.


No hay que avanzar más que unos cuantos metros para encontrar agua y lodo, que cubren los baches, por lo que decenas de unidades de motor lo han padecido, además de que para los transeúntes es imposible el paso.


“Aquí muchos carros se han quedado, se ha descompuesto debido a los hoyos”, indica un comerciante de la zona; “y cuando no llueve, el polvo se levanta por varios metros, no hay tranquilidad ni para los automovilistas, vecinos o comerciantes”.



En esta zona de la vía del tren, sólo queda el espacio físico en el que se encontraban, además de enormes charcos de agua y huellas de vehículos marcadas en el lodo.



“Vienen unos señores en la tarde a medio rellenar los baches, pero del municipio nadie viene a pararse por aquí”, afirma el comerciante, mientras una larga fila de vehículos espera para pasar en el único espacio sin hoyos del pavimento.


Los tres cubrebaches


Con su triciclo y palas, Fredy, Pedro y Ramón llevan tierra para tapar unos cuantos baches de los cientos que se localizan en Riberas del Atoyac; tapan uno y se abren tres, pero no se rinden.


“El gobierno no hace caso, nada más quiere llenar sus bolsillos y no hace trabajo que se vea en las colonias y en las carreteras; hay muchos baches y aquí es muy transitado. Se han presentado hasta choques por el poco espacio que hay para circular”, dice Pedro con enojo.


El agua corre a cada palada que da Pedro, mientras Ramón carga piedras para cubrir un hoyo de enormes proporciones; Fredy carga tierra del triciclo y lo avienta en los baches.



“Nosotros tenemos que trabajar para que haya menos tráfico; hacemos zanjas para que el agua corra y le echamos piedras y tierra para tapar un poco los baches”, destaca Pedro.



Mientras los tres cubrebaches trabajan, un motociclista olvida que se encuentra en carreteras de Oaxaca e incrementa la velocidad, sólo para caer en uno de los tantos hoyos cubiertos por agua; para su fortuna, logró controlar el vehículo y avanza, con más precaución.


“Nos dedicamos a la limpia de terrenos, pozos o lo que encontramos. Aquí sólo nos dan una ayuda, de dos o tres pesitos; a veces al día nos llevamos 50 pesos cada quien, lo dejamos a la conciencia de los automovilistas”, dice Ramón.



Este día no han tenido suerte, pues apenas unos cuantos pesos han reunido en dos horas de trabajo; muchos automovilistas los miran con desprecio, “aunque sea poco lo que hacemos, es peor que nada”, recalca Fredy.


Un desahogo de carga pesada


Luego de la cancelación de los proyectos de Libramiento Sur y Norte, el Libramiento Atoyac y su continuación, Riberas del Atoyac, son una vía fundamental para los camiones de carga pesada, mismos que se han encargado de dar la estocada final al pavimento.


“Aquí es el paso de grandes camiones, ese es otro de los motivos por los que la carpeta asfáltica esté tan dañada”, señala Andrés, quien atiende un comercio de venta de materiales para la construcción en la zona.


Pero no sólo es en Trinidad de Viguera se encuentra en mal estado la avenida Riberas del Atoyac, pues hasta su punto final, en el puente de la Exgarita, en Santa Cruz Xoxocotlán, los baches son la constante.



“Mira cómo está esta carretera, traemos carga, y con esos hoyos tran grandes no se puede, ya deberían hacer algo”, se queja un camionero al momento de pasar un socavón.



Y al parecer este libramiento será utilizado por mucho tiempo aún, pues aunque se han presentado diversos proyectos para retomar los libramientos Sur y Norte, ninguno ha fructificado.


Voz que no se escucha


Los vecinos de la zona afirman que han alzado la voz en diferentes ocasiones para que la carretera sea arreglada, pero nadie les ha hecho caso; “han venido a tapar los agujeros, pero sólo le echan un poco de chapopote, que con el paso de los camiones se despegan muy rápido”, indica Brenda.


Varios oficios se han mandado al municipio y a las dependencias estatales para que arreglen de manera urgente, pues los vecinos señalan que han sido testigos de diversos accidentes, y les preocupa la seguridad de las familias que habitan la zona.


“También hemos ido a los medios, quienes han documentado la lamentable situación en la que se encuentra la carpeta asfáltica de Riberas del Atoyac, pero no ha servido de mucho, ya no sabemos qué hacer”, señala la vecina de Trinidad de Viguera.

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