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Inflado con 40 casas de campaña, el plantón da finta de lucha en el zócalo de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Casi cuarenta casas de campaña se alcanzan a contar en la calle Aurelio Valdivieso en el centro capitalino, empero, apenas seis de ellas resguardan a una o dos personas.


La antesala del colosal plantón magisterial predice el olvido de la lucha.


El zócalo está repleto de campamentos. Pero la mayoría de ellos están vacíos.


Tan sólo en el Portal de Mercaderes están al menos 14 casas de campaña, pero sólo se divisa a través de la transparencia del nailon de algunas, que no hay nadie dentro.


El clima es nublado y una mirada al cielo advierte lluvias al atardecer.


"Desde el primer aguacero muchos se fueron", dice una mujer, mientras camina de un lado a otro ofreciendo el menú del restaurante para el que trabaja.


El corazón de la ciudad está acordonado por vendedores ambulantes que llegaron con el plantón magisterial del 28 de mayo; pareciese que intentan ocultar con sus desordenados e imponentes puestos el vacío de la rebeldía.


"Es que muchos se fueron a la marcha, pero siempre están aquí los maestros", refiere una comerciante que ofrece a los transeúntes ropa tipica hecha a máquina, "aquí duermen y despiertan", insiste.


Pero los trabajadores, observadores de todo lo que acontece frente a ellos, aseveran algo distinto.


"Nada más están sus campamentos y lonas, pero desde lunes ya regresaron muy poquitos, el domingo de plano casi no hubo maestros. Ahora con las lluvias apenas quedan los de la vuelta", refiere una joven que apenas y se asoma desde la zapatería en donde labora, para dar fé de que la ausencia magisterial no es de un día.
 


Rebeldía, "a medias"


Y es cierto, las calles de Vicente Guerrero y Bustamante están repletas de casas de campaña y lonas de hule y conforme uno camina, se descubren dos personas dentro de una de ellas, cuatro más están sentadas a media cuadra y un profesor toma la siesta del medio día.


No hay más presencia de los defensores de la educación, como ellos mismos se hacen llamar; no es tangible la rebeldía.


"Sólo pusieron sus hules, ve allá (señala una casa de campaña), no tiene nada adentro, está vacía porque ni vienen", dice ahora un transeúnte de aproximadamente 40 años de edad.


Asegura que atraviesa el plantón todos los días para ir a su lugar de trabajo.


Don Javier, advierte que "la cosa es hacer alboroto nada más estorbando, pero el gobierno no viene a ver que no están aquí, deberían mandar a la policía a quitar todo esto, ni cuenta se van a dar", subraya.

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