¿Qué tiene que pasar para que terminen así?... Es lo que mucha gente se pregunta al hablar sobre las personas en situación de calle, particularmente de aquellas a las que se les considera integrantes del llamado "Escuadrón de la Muerte", esos grupos de individuos adictos al alcohol (y a otras sustancias) que buscan satisfacer sus vicios con la venta de dulces, haciendo "mandados", limpiando los cristales de los coches o simplemente pidiendo limosna.
Principalmente hombres, estos "borrachitos", "mariguanitos", "teporochitos" o "indigentes", como son llamados comúnmente por la ciudadanía, pasan el día buscando la forma de consumir alguna de las sustancias a las que son adictos. Es por ello que sus actitudes o comportamientos, derivados de alguna alteración en su estado mental o psicológico, pueden llegar a representar un riesgo para la ciudadanía.
“En el estacionamiento (del Mercado de Abasto) nada más cuando he ido, y eso de lejos los he visto, o caminando en el camellón y nada más de pasada, me han pedido un peso que para un taco, te echan aguas con el carro, pero yo la verdad les tengo miedo, les tengo pavor. Como no les doy, veo que sí se enojan, por eso me voy rápido, rápido”, contó Perla, ciudadana oaxaqueña, sobre el tema.
"Dan mal aspecto"
Además, dijo, su presencia en lugares concurridos abona para “dar mal aspecto”. “O sea, sí son seres humanos y todo, pero pues nadie los obligó a llegar hasta ahí. La verdad es un problema muy delicado porque son personas que tienen alguna familia, que tuvieron una vida antes y que por quién sabe qué razones están así; como uno gordito, chino él, que luego anda por aquí (en el Centro), yo lo he visto luego enseñando ahí sus partes y eso no está bien, eso solo da mal aspecto ante los turistas, ante los niños y ante la gente, en general”, explicó.
Respecto al mismo tema, el señor Israel, vecino de la zona de La Merced, argumentó que aunque el problema de los "escuadrones de la muerte" data de muchos años atrás, ha sido la indiferencia tanto de autoridades, sociedad y familiares de los afectados, lo que ha generado que el asunto se normalice, a tal grado que “son ya vistos como perritos”.
“Pues lo grave es que no hay quien agarre el problema en sus manos y busque una solución. Como dicen ¿no?, ‘échate ese trompo a la uña’. Sí, viven en la calle, se drogan, toman alcohol y hasta roban, pero al final de cuentas son personas, son seres humanos... ¿qué haces con ellos? El gobierno no los ayuda, a los familiares de ellos, de los vaguitos, no les importa y pues a nosotros menos, la verdad; ahora sí que ya hasta los vemos o te piden dinero y pues se hace uno como si viera uno a un perrito de la calle”, señaló.
"Se ven bien, fuertes y sanos"
Además, argumentó que las razones por las que estas personas, principalmente hombres, acaban así, solo ellos las saben. “Ahora sí que cada quién, no sabemos qué pasó, por qué están como están, pero tampoco buscamos una solución y ese también es un problema”, dijo.
Otro de los testimonios ciudadanos sobre este tema es el de la señora Faustina Robles, asidua visitante del Mercado de Abasto por la naturaleza de su negocio y que ha visto, a lo largo de casi 10 años, el cambio en el perfil de los integrantes de estos escuadrones de indigentes.
“Tú los ves y están bien, están fuertes, están sanos; ahora, tontos, tontos no son, porque saben, saben que si te ayudan les das una moneda. Y se enojan si no es de 10 pesos. Entonces dime tú, ¿qué pueden tener mal?, no están mancos. Para mí que nada más son huevones y les gusta andar en el vicio, drogarse fácil y desperdiciar su vida. Cómo llegaron hasta allí, no lo sé, pero, pues, a muchos de ellos no se les ven muchas ganas de salir del hoyo en que están, y eso que ahora ya ves jóvenes, muchachos están”, mencionó.
Problemas familiares
En entrevista con la psicóloga Isabel Ríos Arteaga, la especialista detalló que son muchos factores los que llevan a estas personas a caer en esa situación, entre los que destacan principalmente los problemas familiares.
“Hay que entender que estas personas vienen de un núcleo familiar fracturado o inexistente. Los jóvenes que ahora caen en esta situación no tienen padre o madre; los que lo tienen sufren abusos, maltratos o son testigos de malos ejemplos como el más común, el vicio al alcohol. Todos estos comportamientos negativos el joven los replica y ello le genera conflictos al interior de su seno familiar, lo que propicia que él piense que en la calle encontrará una salida y no, eso es una idea errónea. Es un eslabón más en la cadena de afectaciones que su familia ha padecido desde su abuelo con su padre, su padre con él. Ahora, no hay que perder de vista que quienes más se encuentran en situación de calle son hombres, incluso ahora desde los 10, 12 años ya empiezan a caer allí, cuando antes estas situaciones se daban principalmente en hombres mayores de 30 años que tenían problemas con su pareja por adulterio o alcoholismo”, concluyó.
“Para mí que nada más son huevones y les gusta andar en el vicio, drogarse fácil y desperdiciar su vida”.
Faustina Robles, Ciudadana oaxaqueña.
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Años, edad inicial actual en que los jóvenes caen en situación de calle



