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Ilusiona el primer día de clases en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La oscura y fría mañana contrastaba con el brillo en los ojos de los pequeños. Sonrientes pero nerviosos, los padres veían cómo sus hijos cruzaban las puertas de la escuela. Es el primer día de clases.


Es el inicio del ciclo escolar 2018-2019.


Las risas, los murmullos, los “portate bien y échale muchas ganas” revivieron a las puertas de la escuela Secundaria Técnica Número 1. Los nuevos llegaron primero, desde las 6:30 horas, a pesar de que la hora de entrada estaba estipulada hasta las 7:00 horas.


“Ya es mucho, hasta la puerta los quieren ir a dejar”, dicen algunos, pero las madres son madres y, con un último beso, deseaban suerte a sus retoños y trataban de inspirarles confianza.


Con orgullo, los alumnos portaban los colores de la escuela, blanco con guinda. La primera puerta fue el filtro para algunos padres, pero para otros ese obstáculo no fue suficiente, los prefectos debieron poner un límite para evitar que los adultos pasaran.


Los padres veían a los vástagos cruzar el pasillo y después, apenas escucharban el ruido de la banda de guerra que se prepararba para el primer homenaje cívico del ciclo escolar.


Los estudiantes que ingresaban a segundo y tercer años llegaron corriendo, ellos ya estaban de nuevo en casa. Sólo algunos iban acompañados, el resto llegó solo. A las 7:00 horas el tráfico en el bulevar Eduardo Vasconcelos creció, y las puertas de los autos se abrían y cerraban, de los vehículos bajaban quienes llegaron en el último minuto.


Dejarlos, lo más difícil


“Es emocionante saber que los niños tienen la oportunidad de continuar con sus estudios; en este caso, mi hijo ingresa al primer año de secundaria”, dijo Alejandro mientras observaba a su pequeño internarse en las instalaciones de la escuela.


Es consciente de que su hijo comienza una nueva etapa escolar, en la que los padres no podrán estar presentes tanto como desearan, “también comienza otra etapa en su vida, una nueva ilusión”.


El pequeño cruzó el pasillo y padre quedó inmóvil en la banqueta, recordando cuando él mismo cursó la secundaria, “los que tuvimos la oportunidad de asistir a educación secundaria sabemos que es bonita”, dice.



El chiste era llegar. FOTO: Mario Jiménez

Su rostro, aún jóven, no puede ocultar la emoción, “a mi hijo lo vi emocionado y nervioso a la vez”, deseo que este ciclo escolar sea bueno para el estado y el país, cosa que todos lo deben hacer posible.


“Queremos que el respaldo del gobierno, el cual es muy necesario, porque entiendo que los maestros a veces suspenden labores y se movilizan, pero es por necesidad, ya que sabemos cómo está la educación en nuestro estado”, aseguró Alejandro.


Sabe que su hijo ya está adentro, pero el hombre no puede retirarse, sigue viendo las rejas, “en la tarde hay que venir por él, en lo que se encamina”.


Los de casa


Éder va por su último año en esta escuela, tercer grado de secundaria, ahora se siente en confianza y el nervio del primer día desapareció, “ ahora ya conozco a los maestros y a los compañeros. Cuando estaba en primer grado me daban miedo los profesores”.


Aranza, Shelby y Monserrat pasaron al segundo grado grupo G, llegaron muy puntuales, quizá demasiado, pero para ellas la escuela es para aprender y divertirse, su expresión lo dice todo.


“Nosotras entramos a las 7:45, pero llegamos temprano para visitar a nuestros amigos. La verdad, no teníamos muchas ganas de regresar a la escuela”, explica una de las niñas.


Al unísono contestan, mientras los padres y los alumnos de nuevo ingreso las miran de reojo, son el alma de la fiesta en la entrada de la escuela.


“Les decimos a los de nuevo ingreso que le echen ganas, que tengan mucho cuidado con los perfectos, que al inicio de año sigan las reglas y, en segundo, es ya más relajado”, aseguran



 


La salida, un respiro de alivio


Desde las 12:00 horas los padres llegaron a la entrada de la escuela Secundaria Técnica Número 1, la salida estaba pactada hasta las 12:45, pero no podían esperar más.


Una tenue llovizna los obligó a buscar refugio. Eran padres, madres, todos esperaban a sus hijos. Enfrente, en la primaria, la escena se repetía, pero con los más pequeños.


Alba, una joven madre, preguntaba a su hija los pormenores de su aventura, la pequeña adolescente contestaba rápidamente, mientras la cara de su madre se iluminaba a cada detalle del relato.


“Cuesta  agarrar otra vez la vida cotidiana después de las vacaciones, pero estamos muy bien. Vine a dejarla y, ahora la vengo por ella tras su primer día de clases, siempre es importante la primera impresión”, asegura Alba.


Con hijos de mayor edad, lo que más le preocupa son los gastos que vienen, sabe que no son pocos, “tengo hijos más grandes y el gasto se siente, pues los precios suben”.


"No suspendan clases", el ruego


Hace un llamado a los maestros para que no suspendan clases, pues la caída en la calidad de la educación es evidente, hasta los papeles se retrasan cuando hay paros, “si quieres inscribir de primaria a secundaria, hay que estar esperando los certificados”.


La pequeña estudiante, con una inmensa mochila aobre sus hombres, observa con admiración a su madre mientras habla.


“Me sentí un poco nerviosa porque no conocía a nadie, ahora estoy más tranquila. La secundaria es diferente a la primaria sobre todo por el tamaño, pero en dos días ya me acoplo”, opina.


Primer día y llegó la lluvia


Alberto es contador público y, mientras espera a su hija, se cubre de la lluvia bajo un árbol, “yo me sentí bien al acudir a dejar a mi hija a la secundaria; inician el año escolar y hay que hacerlo bien”.


No es nuevo en esto, con tres hijos, uno ya casado, sabe perfectamente el desembolso económico que se avecina, “los gastos se sienten, pero tienen que concluir su educación y alcanzar las metas que se han planteado”.


Pero argumenta que todo es una inversión, pues desde que los hijos crecen, se fijan una meta.


Los padres deben orientar para que los muchachos comprendan a qué se quieren dedicar y apoyarlos y empujarlos en el camino.


“Mi hija debe aprovechar sus estudios, pues los tiempos son más difíciles y hay que aprender y superarse día a día”, opina el orgulloso padre.


Espera que con el cambio de presidente mejores la calidad de la educación, además de que Andrés Manuel López Obrador cumpla las promesas formuladas en materia educativa, “primero, por el bien de mis hijos y después, por todo México.


Sabe que es un trabajo en equipo, por lo que pidió a los maestros redoblar esfuerzos en la enseñanza, además de poner empeño a su trabajo.


Aún con la lluvia, los padres de familia y alumnos se retiraban. La tranquilidad era el común denominador en sus miradas. Mientras los padres escuchaban el relato del primer día de clases, los hijos caminaban felices a su lado, con la vista puesta en casa, esperando el nuevo día de clases.


Padres, apoyo incondicional


Sagrario despertó emocionada, fue directamente a la cocina para preparar los alimentos. Cuando todo estuvo listo, despertó a su vástago y ofreció de almorzar, se despidió y le dio la bendición, “fueron sentimientos encontrados”.


Por cuestiones de trabajo, el padre lo llevó a la escuela, ella lo recogería, “yo siempre lo voy a apoyar hasta donde él quiera llegar”.


A la hora de la salida Sagrario era la madre más feliz, su gran sonrisa lo decía todo, el hijo mayor terminaba el primer día de clases. La ternura con la que lo miraba se percibía a kilómetros de la Secundaria Técnica 1.


“Estamos nerviosos porque inician una nueva etapa en donde se despegan de nosotros más tiempo y, pues, orgullosa porque fue decisión de mi hijo escoger esta escuela; mientras él le eche muchas ganas, nosotros estaremos felices”.


Gracias papás


Emiliano, el hijo de Sagrario, se quitó el nerviosismo y lo convirtió en valentía, en la escuela todo transcurrió deprisa y, al momento de la salida, el pequeño corrió a abrazar a su madre.


“Le agradezco a mis papás por darme la oportunidad de venir a esta escuela, yo le prometí echarle muchas ganas”, dijo mientras recibía un gran beso en la mejilla de Sagrario.


Estudió la primaria en la escuela 5 de Mayo, en San Martín Mexicápam, y él mismo eligió a la Técnica 1, que para él, es sólo otro paso para conseguir su sueño, convertirse en piloto aviador.


Tomás, el vigilante de tránsito



Tomás aprovechó que el calendario marcaba ser vigilante de tránsito para acompañar a su hijo. FOTO: Mario Jiménez
El hijo de Tomás va en el tercer grado A de la Técnica 1 y aprovechó que en la programación de la escuela le tocaba a él ser vigilante de tránsito frente a la escuela para acompañarlo en su primer día de clases.

“Todos los días se vigila la vialidad con el objetivo de evitar accidentes, existe una programación diaria”, explica.

La gran cantidad de vehículos que circulan por el bulevar Eduardo Vasconcelo ha obligado a los padres de familia a organizarse para la vigilancia vial, lo que ha evitado muchos accidentes, aseguran.

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