Contrario al informe presentado por el titular del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Francisco Ángel Villarreal al Congreso del Estado; el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que a un año de los terremotos, el servicio educativo en Oaxaca es aún deficiente y parcial.
De acuerdo con el “informe sobre la situación humanitaria de la infancia y la adolescencia a un año de los terremotos en México”, presentado ayer, los niños de Juchitán, reciben menos clases que los infantes de las poblaciones no afectadas por estos fenómenos.
“A la fecha, la reconstrucción de las escuelas ha sido lenta y todavía hay muchos niños y niñas que apenas van unas horas a la semana a la escuela mientras se realiza la reconstrucción de los centros educativos más afectados. Los niños y niñas cuyas escuelas fueron dañadas asisten menos horas a clase (de dos a tres horas al día) y suelen asistir sólo dos o tres días a la semana”, expuso.
Esta organización mundial señaló que algunas de las razones por las que el horario y la frecuencia de las clases son menores, son: el calor dentro de las carpas temporales donde se imparten las clases, la falta de instalaciones sanitarias suficientes y falta de agua para beber.
Dejaron escuelas
La Unicef alertó, en este informe, que debido a que los sismos de septiembre de 2017 acentuaron las desigualdades, algunos jóvenes abandonaron sus escuelas para sostener a sus familias.
“Entre los grupos de jóvenes, se identificó una alta deserción escolar concentrada en los niveles medio superior y superior, atribuida a la decisión de dejar los estudios para integrarse en el mercado laboral y ayudar a sus familias en este periodo de crisis”, reveló.
Esta organización internacional atribuyó este problema a “la ausencia de programas de protección social que permitan a las familias afectadas por las emergencias mantener su nivel de bienestar”.
