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Familias oaxaqueñas sobreviven al desempleo en fechas decembrinas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Es época de fiestas decembrinas y de recordar todo lo vivido a lo largo del año; es momento para reflexionar sobre las oportunidades que llegaron y agradecer por la salud, la familia y el trabajo.


Este último, en estos tiempos difíciles, es algo de lo que muchas personas no gozan actualmente debido a la crisis que generó la contingencia sanitaria por COVID-19 y que, aunque ya pasó casi un año de que alcanzó a Oaxaca, la situación no ha cambiado.



Ya sea dedicándose a empleos informales o gracias a que vendieron algún bien de un valor considerable, algunas personas pueden hoy sobrevivir mientras esperan retomar sus actividades habituales o mientras encuentran una nueva oportunidad en el competido y también golpeado mundo laboral.


“Está duro, está duro, hay que darle aunque sea pa’ pasarla hoy”, comentó una persona que no quiso dar su nombre y pidió que le llamaran solamente “Vagas”; él, como muchos otras personas que se instalan en los diferentes cruceros de la ciudad y la zona conurbada, no cuenta con prestaciones de ley en su trabajo limpiando parabrisas.


“Pues aunque sea pa’ un taco, un pollito o algo, pero que no falte el bocado”, añadió respecto a cómo le va en un día de trabajo y para lo que le alcanza con lo obtenido por el trabajo que hace.



Si bien es cierto que no es un desempleado como tal, pues tiene una actividad productiva a través de la que obtiene ingresos, su trabajo no es formal, por lo que no se considera un empleo en forma.


Una historia similar la vive Elizabeth, quien se vio afectada por el reajuste que hubo en su centro de trabajo y que desde hace tres meses la tiene ‘descansando’ en espera de que se pueda reincorporar a sus labores como empacadora.


“Pues sí, la verdad sí es difícil porque no tiene uno algo seguro, lo poco que tienes guardado o ahorrado pues lo tienes que ir ahí midiendo y a veces eso es lo que más se siente feo porque te limitas mucho. Bueno, en nuestro caso, nosotros pues no es que estemos acostumbrados a lujos pero cuando yo trabajaba pues aportábamos los dos: mi marido y yo; ahorita nada más es él lleva toda la carga”, platicó respecto a cómo se viven estas fiestas decembrinas desde el desempleo.


Y es que el trabajo, si bien implica sacrificios, esfuerzos e incluso perderse fechas especiales como estas, también deja grandes satisfacciones y recompensas como la unión familiar, la alegría y la felicidad de estar juntos. En ese sentido, añadió Eli, ve lo positivo de ‘estar en la banca’.



“Aprendes también a valorar más el tiempo que estás con tu familia, en este caso yo con mis hijos y mi mamá. Lo disfrutas más y sobre todo ahorita que está esto de la pandemia, uno agradece que está uno sano, que no se enferma, que sí, no hay empleo y claro que es feo, pero tiene uno salud, tiene uno sus manos, está uno bueno para ponerse a trabajar de lo que haya”, dijo.


Cabe señalar que a raíz de la pandemia muchos negocios y empresas se vieron afectados por todo lo que implicó la implementación de las medidas sanitarias, principalmente la sana distancia y el confinamiento (quédate en casa). La producción y carga de trabajo disminuyó considerablemente, los horarios laborales se alteraron y en otros casos el trabajo a distancia se volvió una nueva modalidad.


Ello significó algo negativo para muchas personas que, como Elizabeth, esperan regresar a la actividad laboral lo más pronto posible.


“En mi caso sí, mi trabajo sí requería de estuviera en la bodega, es presencial, entonces ahorita con el recorte que hubo, pues estamos esperando que nos vuelvan a llamar porque no nada más fui yo, fuimos varios los que nos mandaron a descansar y así estamos”, concluyó.


Hasta el momento, la nueva normalidad ha permitido el regreso paulatino de dosificadas cantidades de personas a sus centros de trabajo, sin embargo, a causa del semáforo naranja que prevalece en la entidad y la latente posibilidad de que éste se convierta en rojo, la situación podría volver a como estaba en los meses álgidos de la pandemia.


 


“No hay empleo y claro que es feo, pero tiene uno salud, tiene uno sus manos, está uno bueno para ponerse a trabajar de lo que haya”.


“Ahorita con el recorte que hubo, pues estamos esperando que nos vuelvan a llamar porque no nada más fui yo, fuimos varios los que nos mandaron a descansar y así estamos”.


Elizabeth, Ciudadana oaxaqueña



 

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