Oaxaca es conocido por su amplia biodiversidad y la gran variedad natural que existe en todo el territorio. Plantas, árboles, hierbas y demás, forman parte de la riqueza de la tierra en suelo zapoteco.
Muchas especies endémicas y nativas de Oaxaca, son reconocidas y valoradas a nivel mundial por su belleza o propiedades curativas y medicinales. Incluso, la tierra de nuestro estado es apreciada por ser fértil y empática casi con cualquier semilla.
Sin embargo, no todo podía ser positivo, pues las constantes amenazas que representan las plagas para plantas y árboles, han cobrado mayor relevancia en los últimos años; ello, debido a que se han sumado plagas como la indiferencia social, el olvido de las autoridades y la depredación y tala desmedida.
Particularmente en la capital y la zona conurbada, el arbolado se encuentra amenazado por un mal que lleva años sin ser atendido.
“Hay una gran indiferencia por parte de la sociedad y una nula respuesta por parte de las autoridades hasta el día de hoy. A las autoridades, poco o nada les importa”, asegura Nasario García Ramírez, ambientalista oaxaqueño y defensor de los recursos naturales en la entidad.
Incluso, cuenta un ejemplo de cómo el ser humano, en su búsqueda por acoplar el entorno a su antojo y necesidades, es capaz de destruir la naturaleza; los atentados contra la madre tierra se llevan a cabo con total impunidad.
“Hace unos días tumbaron más de 30 guajales aquí frente al Fortín Plaza, nada más para descubrir dos espectaculares. Ahí quedaron los troncos de los guajales”, detalla García, quien lamenta la indiferencia de la sociedad y el nulo accionar de las autoridades.
“Y lo mismo pasa, ponen un negocio, una farmacia, un bar… bajo el pretexto de que este árbol está estorbando, hay que quitarlo para que se embellezca la fachada, cuando en verdad lo que hace más hermoso un lugar son los árboles”, dice.
Sin embargo, más allá del daño que puede el ser humano causar a la naturaleza, en específico al arbolado de un lugar, hay otros males naturales, por llamarlos de una manera, que aunque representan un riesgo, pueden atenderse de manera práctica.
“En la ciudad de Oaxaca, hay que recordar que nuestros parques, la mayoría de su arbolado son especímenes de hace más de 50 años como mínimo, algunos ya en su etapa adulta, vemos nosotros cómo se han caído algunos árboles”, señala el ambientalista.
Las plagas
Y a su testimonio añade datos que hacen saltar las alarmas. “Tenemos más del 40 por ciento, casi el 50 por ciento de la cobertura vegetal del estado de Oaxaca, de los bosques, plagados e infectados principalmente del muérdago en sus diferentes clases; hay más de 900 especies de muérdago”, detalla.
Por si fuera poco, el muérdago es de los más comunes y no viene solo, pues “también está el gusano desfoliador que ya tenía alrededor de unos 56 años que no aparecía y volvió a aparecer en los bosques y ataca principalmente a los encinos. Estas dos plagas son la principal causa de afectación en los bosques de Oaxaca”.
Por otra parte, una de las plagas más comunes es una que incluso en la capital se ha presentado en distintas zonas y ha provocado la tala de muchos árboles: el gusano descortezador.
“Este ataca las partes altas de la Sierra, como hemos visto que hay en Ixtepeji y en toda la Sierra Norte; también en la parte sur en Sola de Vega hay plaga y por supuesto aquí en la capital, junto con el muérdago son muy comunes”, detalla García Ramírez.
Búsqueda de soluciones
Para Nasario García, el hecho de que las plagas causen más daño del permisible en el arbolado de Oaxaca, se debe a que las autoridades competentes, del ramo ambiental, jamás han tomado con seriedad el asunto en sus manos.
“Desgraciadamente no hay un programa efectivo. A esas plagas, la forma más eficaz de atacarlas es de manera mecánica, ni siquiera se necesita alta tecnología o se necesita atacar a través de productos químicos”, apunta.
Y añade: “lo que se necesita es que haya programas de asistencia a las comunidades, que se les certifique, que se les dé capacitación para obviamente aprender a podar los árboles; pero eso no lo hace ni el gobierno estatal, ni el gobierno federal”.
Finalmente, al ver la situación actual de los árboles en la capital y la zona conurbada, García Ramírez se anima a dar un pronóstico.
“Si no se atiende con atingencia el arbolado urbano, en unos 10 años va a haber un daño considerable, amén de que estos vientos tan atípicos que van a venir en esta temporada se anticipen; ahí vamos a ver cómo se caen uno a uno los árboles, como soldaditos de plomo”, concluyó.
