El aserrín en el piso, los rizos que salen del cepillo al pasar sobre una madera al perfilarla y los clavos regados, hoy en día son imágenes que se ven menos. Incluso, el número de carpinterías (talleres) también va en descenso, se está perdiendo el oficio; sin embargo, desde su trinchera, hay quienes rechazan esta idea.
“Yo considero que la carpintería como tal no está en peligro de extinción, porque conforme va pasando el tiempo esto también va evolucionando, se va actualizando; yo, por ejemplo, recuerdo que cuando yo empecé en la carpintería todo era a mano, ahora ya hay herramientas sofisticadas”, dice el maestro carpintero Paco Santiago, quien lleva 27 años en el oficio.
“Si fuera ya a extinguirse esto, no habría avances en esta área, en este campo; incluso la tecnología está atendiendo las necesidades de nosotros como carpinteros”, dice.
Y para ratificar su postura, para el oficio que le ha permitido darle educación a sus hijos y sacar adelante a su familia, don Paco solo tiene buenas palabras.
“Hablando ya en cuestión general de las personas, es un poco difícil que alguien entienda que esto es un arte, que esto es bonito, que esto es creativo”, afirma.
Y hace hincapié en el mayor de los beneficios que encuentra al realizar su trabajo. “La neta, no te da tiempo para el ocio, porque esto es muy creativo, de mucha paciencia", añade.
En ese sentido, aunque sí ve un poco más difícil la situación para los carpinteros en general, este ‘mai’ es optimista y asegura que todo es cuestión de hacer un buen trabajo. “La carpintería como tal, como arte, no cambia, se actualiza”, apunta.
Y señala que ahora, con el cambio en los tiempos, solo hay “nuevos diseños, nuevas formas, otros materiales…”.
De lo duradero a lo desechable
Una de las principales amenazas o competencias que han encontrado los carpinteros en años recientes, es la entrada en el mercado de materiales desechables o reutilizables, los cuales si bien no son de pésima calidad, tampoco cumplen con el papel que la madera ocupa.
“Es un negocio que ya se está tornando monopolizado, porque con esos materiales nos están dando ‘en toda la chapa’, como decimos por ahí; antes, la gente venía y decía “hazme todo de madera, cocina, puertas, escaleras”… y ahorita ya salieron tiendas grandes que ofrecen los productos ya hechos, pero de menos calidad, porque ellos no desperdician la basura, reciclan todo”, asegura el maestro Paco.
Y en ese sentido, esa ‘competencia desleal’ les ha restado clientes a quienes viven de la carpintería, pues por la practicidad e inmediatez que implican la fabricación, venta e instalación de materiales desechables o reciclados, los precios de una tienda dedicada a la venta en masa, son más accesibles que los de un carpintero.
“Estos cuates de las cadenas de tiendas grandes no ven que todo el material que meten es basura y nos da en la torre a nosotros, porque ya la gente se va por lo barato; eso nos pasa a fregar a nosotros, porque ya nomás nos buscan para instalar lo que ya compraron hecho”, lamenta.
Sin embargo, destaca la diferencia que existe entre el producto creado por un carpintero y uno producido en masa y comprado en una tienda.
“La diferencia es que conmigo sí tiene garantía y ahí en la tienda no; incluso en el ticket dice: salida la mercancía no se aceptan cambios ni devoluciones. Conmigo, por ejemplo con una puerta, tienes garantía, te la ajusto a medida y es madera maciza; las de tienda son de material desechable, nosotros las hacemos con triplay de pino nacional de 6 mm… ellos con mdf (material comprimido) de 3 mm”, detalla.
Al rescate del oficio
“Pues qué más quisiera uno que cambiar el mundo de un trancazo y lograr que los chavos de ahora tuvieran interés en el oficio, pero la educación viene desde la familia. Los chavos de ahora ya también son desechables, ya no quieren meter las manos”, lamenta don Paco.
Ahora, a 27 años de haberse iniciado en el mundo de la carpintería, el maestro Paco Santiago asegura que el oficio se mantiene vigente.
“El chiste de esto es hacerlo con gusto, con ganas; a mí mi trabajo me recomienda, porque lo que yo tengo es experiencia y eso solo se obtiene con los años, que espero me queden más para seguir trabajando”, concluye.
“Hablando ya en cuestión general de las personas, es un poco difícil que alguien entienda que esto es un arte, que esto es bonito, que esto es creativo”. Reflexiona el maestro carpintero, Paco Santiago.
