El medio día era apacible en el zócalo de la ciudad de Oaxaca, el recuerdo de los manifestantes, maestros de la Sección 22, quedó en el recuerdo, aunque se fueron sólo hace unos cuantos días.
Alejandro Murat Hinojosa, gobernador del estado y su esposa, Ivette Morán de Murat, caminaban con tranquilidad bajo las sombra de los árboles, no tardó mucho para que los reconocieran.
Como si fueran estrellas de cine comenzaron a atraer a curiosos, “permítame una foto con usted”, le decían. No faltó el pequeño que le renegó a su padre cuando quiso impulsarlo para que posara junto al mandatario estatal, “por qué, sí es un ratero”.
Un pequeño de 10 años se le acercó y le pidió una moneda. Vestido con una gastada playera azul y un pantalón de mezclilla a punto de romperse, el niño estiró la mano.
Alejandro Murat lo vio y desvió la mirada, le hizo una seña a Alejandro Nassar Piñeyro, uno de sus secretarios, quien sacó un billete de 500 pesos y se lo entregó al menor, quien al recibirlo no pudo ocultar su felicidad, dio las gracias y huyó lo más rápido que pudo, por si las dudas.
El gobernador no pudo avanzar mucho, pues cuando daba unos pasos, más gente se le acercaba, ninguno le recriminó nada, todos pidieron: fotos, poses o acciones para su comunidad.
Los oaxaqueños estamos viviendo de manera muy intensa y también muy alegre, ha habido una gran afluencia de votantes en todo el estado, lo hacen de manera libre y secreta, mi esposa y yo ya ejercimos nuestro derecho al voto.
Se sentó junto a sus acompañantes en uno de los tantos restaurantes del zócalo, pidió un té y unas memelas y se dispuso a disfrutar de su desayuno. Aún ahí la gente y los medios de comunicación llegaban para platicar con él.
Hoy gana México, gana Oaxaca y por supuesto gana la democracia. Hasta las 12 horas no tenemos ningún reporte de incidencias. Las regiones están en paz y la nota es que hay una gran afluencia de votantes.
Al fin solos, y evidentemente hambriento, pudo degustar de su almuerzo convertida en comida, mientras en las casillas, los oaxaqueños votaban.
