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Discriminación: presente en universidades de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Es algo que no se oculta, que no se maquilla. Los rasgos son natos y aunque hoy en día me siento honrada y orgullosa de ser indígena, a veces llegaba yo a lamentar el serlo”, refiere con nostalgia Maricela, joven de 22 años, estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).


Maricela rememora que desde que llegó a vivir a la ciudad, las miradas despectivas, el trato diferenciado, la humillación y el desprecio, son experiencias que le han tocado vivir de manera directa.


“Cuando entré a la secundaria lo hice a mitad de ciclo escolar. Recuerdo que me presenté y cuando dije que era de San Felipe Usila, todos se miraron entre sí, se extrañaron. Incluso un compañero dijo entre broma, que aunque no sabía a qué lugar me refería, sí se daba cuenta que era de un pueblo”.


La joven señala que en el nivel básico y medio superior, “a veces” se comprende la discriminación.


Sin embargo, el lugar en donde nunca pensó sufrir discriminación, fue en la universidad.


“Y es mucho más acentuada. Por lo mismo que hay jóvenes de todos los núcleos sociales, de mentalidades y de personalidades muy diferentes. El trato, las miradas, el trato diferenciado de maestros, de secretarias, de trabajadores. El hambre de humillación, sobre todo entre las mujeres, las alumnas”.


Fuerte aprendizaje


José Manuel es originario de San Juan Teotalcingo, en el municipio de Santiago Choápam y estudiar en la Universidad Regional del Sureste (Urse) le dejó, además de su licenciatura de Cirujano Dentista, el aprendizaje de enfrentar con fortaleza cualquier adversidad.


"Entré porque no alcancé cupo en la UABJO; mis papás me apoyaron y yo me puse a trabajar. Poco más de la mitad de la carrera estuve sin amigos, y no fue porque yo no fuera sociable, fue por la mente cerrada y la forma en que muchos estudiantes de esta universidad son educados en sus casas", explica.


Abunda en que, al igual que Maricela, los comportamientos de discriminación le sorprendieron, pero aprendió a vivir con ello.


Explica que sobre todo, las mujeres, expresan un mayor desprecio y conducta de superioridad ante los demás.


"No sé si sea propia del contexto, supongo que sí. Pero te puedo decir que las humillaciones que más me dolieron fueron por las chavas. Aunque ni les hablara, las miradas de arriba a abajo, el no atreverse a saludarte con la mano ni con beso, ni nada, son cuestiones que sí te pegan en el autoestima; pero ni modo, hubo que concentrarse y enfocarse a lo que uno iba", recuerda.


A la lista se une Yesenia, quien con testimonios semejantes narra su experiencia estudiando Derecho en la Universidad LaSalle de Oaxaca.


“Lo más difícil para mí fue hacer amistades y quitarme la timidez. Yo no era tímida, sin embargo me volví insegura. Ya había vivido discriminación en la preparatoria y mis papás confiaban en que no se repitiera en la universidad, y no se repitió tal cual, pero sí lo viví”, indica.


Educación en casa, la base


Yesenia, de 27 años y originaria de San Miguel Chicahua, en Nochixtlán, rememora que, cuando entró a la licenciatura hace casi 9 años, no imaginó lo que viviría.


“Así como fui creciendo, me fui haciendo resistente ante ese tipo de diferencias. Mis papás se esforzaron en hacerme una mujer segura de mí misma; el trabajo fue doble por el ambiente, por la ciudad, pero lo lograron. Sin embargo, en la universidad fue difícil porque aunque me preparé mentalmente para todo, yo tenía otras expectativas”.


Explica que sus compañeros forjaron la inseguridad que más tarde se adueñó de ella.


“Pues por los rasgos, el color de piel, la estatura, el cuerpo. Me sentí menos que mis compañeras, nada atractiva para los chicos que me gustaban. Al participar en clase, totalmente tímida. En algunos momentos sentí que los maestros me humillaban; en ese momento sentí que me discriminaban, pero con el tiempo comprendí que lo hacían para hacerme fuerte y superar la inseguridad que los demás de alguna forma me hacían sentir.”


Yesenia detalla que con el tiempo y concentrada en su preparación académica, logró hacer amistades y una relación afectiva con sus profesores.


“Comprensión. Es eso. Me volví a aceptar, a sentirme segura y a demostrar lo que soy por medio de mi desempeño; eso me dio mucha seguridad y más tarde pude hacer amigas, amigos, el primer novio y poco a poco realizarme”, rememora.


Yesenia exhorta a los padres a brindar una educación con valores a sus hijos.


"Todo está en casa, se debe enseñar que todo ser humano merece respeto. Sea como sea, venga de donde venga, el respeto es un derecho, un derecho de toda persona".

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