A la población poco le interesa involucrarse con sus representantes políticos. Sus problemas, argumentan algunos, son mucho más importantes que saber quiénes integran la 64 Legislatura local, que este martes se instaló en el Congreso del Estado.
Otros, reconocen que hace falta interés y compromiso para formarse una cultura política que se hace urgente y necesaria en una entidad tan castigada.
Incongruencia ciudadana
La primera expresión de Alicia García fue: “La verdad es que no sé de diputados ni de política, porque yo me dedico a hacer tortillas y no estoy muy pendiente”; posteriormente, reconoció que gracias a su indiferencia, hoy no puede confiar en que el país mejore.
“Híjole, no es pretexto ser pobre ¿verdad?, se supone que somos nosotros los que exigimos un cambio; qué pena no saber quién es mi diputado; pero sí voté, le aseguró que sí”, respondió sonrojada.
Al igual que ella, personas de distintos niveles económicos, académicos, sociales y culturales, aceptaron en un pequeño sondeo realizado por este medio, que desconocen quiénes son sus nuevos diputados y si son o no garantía de responsabilidad y representatividad de los intereses del pueblo.
Jaime Solana argumenta que nunca vota porque no confía en el sistema, mucho menos en la Cuarta Transformación; y en México, asevera, la historia de corrupción seguirá repitiéndose, “mientras los ciudadanos no reaccionen”.
Su consideración no coincide con su actuar, ni con la del taxista Carlos Martínez, quien aceptó que un ciudadano no puede reclamar justicia, honestidad y trabajo de sus representantes, si no se ocupa de saber por lo menos su nombre.
“Le mentiría si le dijera que los conozco; ni siquiera voté, me tocó trabajar y en fin, podría poner una serie de pretextos, pero sería mentirme. ¿Por eso nos ven la cara verdad?, ¿cómo exigir?”, caviló.
Todos contra el PRI
Para Karen Chávez, en México la gente vota por quien dice la mayoría, por llevarle la contraria al PRI o de plano solo por cumplir; pero una vez pasado el proceso, el pueblo deja de interesarse en lo que sigue.
“La clave es la educación, porque honestamente pocos se preocupan por analizar el voto y luego por conocer a sus representantes; la mayoría esta vez dijo: vamos todos contra el PRI, y ahora la reflexión debería ser respecto a qué es lo que realmente harán los que ganaron; definitivamente debemos involucrarnos más”, expuso.
Por su parte, Pedro Montañez justificó que el desencanto y desesperanza han provocado la indiferencia social hacia lo que sucede en política; empero, no dejó de admitir que mientras la gente no deje la apatía, ni el estado, ni el país, saldrán del agujero en que están.
La democracia no se construye solo con el voto
Rogelio y Medardo estudian una maestría, son del tipo de universitarios que participan en las jornadas de lucha porque los pueblos alcancen justicia social y aportaron su voto a la Cuarta Transformación, porque consideran que México merece un cambio; solo que no conocen a sus diputados locales.
“¿Es Benjamín Robles, no? o ¿cómo se llama?; bueno, creo que sí; el caso es que votamos por cumplir con nuestra obligación ciudadana. Ahora bien, de los antecedentes de los diputados que llegan, pues se dicen muchas cosas, se hablan de pasados oscuros, el ambiente político está viciado”, dijo Rogelio.
Medardo, sin embargo, aceptó que en efecto, la democracia no se construye solo con el voto, sino especialmente con el interés colectivo por dar puntual seguimiento a la tarea que realizan aquellos a quienes se les nombró representantes.
La participación ciudadana en los temas relacionados con política en el país, se limita a la emisión del sufragio; la falta de conocimiento e involucramiento, provoca que la sociedad sea presa fácil de grupos políticos, organizaciones sociales y actores interesados en la manipulación de la gente. En México falta educación política; pero, fundamentalmente, interés de la población.
