En días pasados comenzaron a caer las primeras lluvias sobre la capital y la zona conurbada. El saldo, para ser solo el inicio, no fue tan severo: algunos árboles secos caídos, lodazales en calles en donde no hay pavimento y algunos arroyos con elevado caudal.
Sin embargo, como cada año, conforme avance la temporada de lluvias e incremente la fuerza de estas, la situación será de mayor dificultad para automovilistas y motociclistas que a diario se mueven por la ciudad y exponen sus unidades a las inclemencias del tiempo, como Samuel, que con su auto ha pasado de todo.
Zona de inundaciones
“El año pasado ya se me andaba quedando; fue aquí en el Centro de Convenciones que se inundó bien gacho ahí en La Soledad y como es chaparrito, pues se me metió un poco de agua en el piso y luego ves que estos traen el motor atrás, pues nomás veía el vapor del agua por las olitas que se formaban y le pegaban”, dice sobre lo que le pasó con su vochito en 2019, cuando Camino Nacional quedó cerrado alrededor de hora y media, tras la intensa lluvia que cayó en la zona de Santa Lucía.
Respecto a los daños, dice: “solo fue la mojada y el agua tierrosa que ensuciaron; como tal no se descompuso, pero por la limpieza pagué como 600, 700 pesos, barato. Imagínate que le entra agua al depósito de gasolina o al de aceite… ahí me quedo”.
Una situación parecida vivió Guillermo, estudiante del Tecnológico, pero con su moto y en la zona de las Riberas del Atoyac; aunque el nivel del agua no era tan alto, cubría los baches lo suficiente como para no verlos; él cayó en uno.
Baches que parecen lagunas
“Ya iba llegando a la escuela y se me hizo fácil irme por abajo, por el paso a desnivel, entonces pues eran como qué te gusta, 30 centímetros de alto y no se veía nada. Paso y ¡chin!, se oyó bien seco el trancazo; me freno y como que empieza a alentarse la moto. Me bajé y la tuve que empujar para sacarla porque el rin se dobló del trancazo y la llanta pues, se desinfló. El chistecito me salió como en mil pesos porque compré un rin nuevo”, mencionó.
Y es que en época de lluvias son muchos los puntos de capital y la zona conurbada en donde el agua se acumula y forma prácticamente lagunas que hacen imposible la circulación; si a eso sumamos el reblandecimiento del asfalto y los baches ya existentes, los caminos se vuelven intransitables.
“Ya es de cada año ¿no?, ya hasta se prepara uno para las lluvias, ya sabe uno por dónde pasar o por dónde no; incluso yo, y me atrevo a decir que hasta varios compañeros de ahí del sitio, ya tenemos un ‘guardadito’ ahí por cualquier cosa, porque está canijo que se te descomponga mero en época de lluvias tu instrumento de trabajo ¿no?”, afirma don Lalo, taxista de la zona de Santa Lucía.
Hasta el momento, las lluvias que han caído sobre la Verde Antequera han sido ligeras, por lo que aún hay tiempo para empezar con el ‘guardadito’.
700
a mil pesos cuesta la reparación básica de auto o moto tras una lluvia
