A causa de la etapa de confinamiento a la que la sociedad oaxaqueña se sometió, la crisis económica por no poder trabajar, no poder generar ingresos y no poder realizar actividades productivas, se agudizó. El sector del comercio y la economía en la entidad fueron de los más afectados por la contingencia sanitaria a causa del coronavirus (COVID-19).
Una vez terminada esta etapa, el pasado mes de julio, los comerciantes no contaban con que, a pesar de que el confinamiento voluntario se había levantado, la alerta por la presencia del virus seguía latente y manteniendo en vilo al estado y a las autoridades. Aún bajo la nueva normalidad y con apego a las normas sanitarias, el cambio no fue tan notable.
A pesar de que la situación no mejoró, muchos comerciantes reanudaron sus actividades comerciales y a ellos se sumaron muchas más personas que se quedaron sin empleo a causa de la pandemia. Si antes del inicio de la contingencia, en marzo pasado, el número de vendedores ambulantes e informales en las calles era ya considerable, con la crisis postpandemia, éste al parecer va en aumento.
Zona de foco rojo
Esto, por supuesto, tiene preocupada a la ciudadanía que transita por puntos como la zona de autoservicios en la colonia Reforma, considerada por algunos ciudadanos como foco rojo a causa del gran número de vendedores que retomaron las calles ahora bajo la nueva normalidad.
“Tú mismo ve y juzga, tú ve y dime si crees que está bien. O sea, aquí afuera de Aurrerá encuentras de todo eh, y literal afuera, porque ni siquiera es que hayas salido de la tienda y ya está ahí la de los cubrebocas, la de los juguetitos, la de los atoles… hay de todo. O sea sí, sé que hay necesidad, pero creo que deberían ver esto; según yo, estamos en rojo y ve, o sea está lleno aquí y cada vez son más”, comentó Nathan, un joven que dijo ser vecino de la zona y acudir recurrentemente a la tienda de autoservicio.
En ese sentido, a pesar de que dijo comprender la necesidad por la que pasa mucha gente a causa de la pandemia, también manifestó su molestia por cómo se gestiona el problema de contingencia en lugares como el que señaló.
“O sea, yo entiendo que sí, hay necesidad, todos tenemos necesidad, pero mínimo deberían separarse, no sé, dejar espacio entre un puesto y otro, no sé. El ayuntamiento está bueno para nada y para nada, aquí te puedes contagiar y ni saberlo; yo tengo mis abuelitos que ellos solían venir aquí cada ocho días por su mandado; ahorita con esto, ¿tú crees que los voy a dejar que vengan? Pues claro que no, no sé si alguna de esta gente esté contagiada o si se cuidan… eso debería ver el municipio”, aseguró.
De diferente manera dijo pensar la señora Azucena, quien expresó su descontento porque, desde su perspectiva, más allá de la probabilidad de algún contagio o de falta de medidas sanitarias en la zona, ella percibe que las autoridades están rebasadas en todos los sentidos, sobre todo si a ello se suma el aporte negativo de la sociedad.
“Es un problema de todos"
“Es un problema de todos, joven, no nada más de las autoridades o suyo o mío. Si de verdad nuestro gobierno trabajara en crear un padrón, una lista de comerciantes, habría más control; lamentablemente, pues no lo hay y eso qué genera, que haya más gente vendiendo lo que sea en la calle y ahorita este problema es más grave por lo mismo de esto del COVID; pero en sí, es un problema no de ahorita o de la pandemia, es un problema de años”, señaló la mujer, que dijo haber trabajado hace tiempo como funcionaria municipal.
Finalmente, abundó que es preciso que los oaxaqueños "se pongan las pilas" como sociedad, pues solo eso suplirá la falta de apoyo de la autoridad. "De entrada quedarnos en casa, cuidarnos, cuidar a los adultos mayores y bueno, en lugares como estos, pues mantener la sana distancia, es lo que podemos hacer porque si estamos viendo que no hay apoyo del gobierno y todavía ahí vamos a echarle más leña, no nos va a llevar a nada bueno, hay que cuidarnos, todos, como oaxaqueños, como sociedad", dijo.
Y es que la situación de la sobrepoblación de negocios ambulantes se agudizó cuando se decretó el regreso a las actividades bajo la nueva normalidad, pues incluso en distintos puntos de la ciudad y la zona conurbada, mucha gente decidió emprender negocios en la puerta de sus casas o en las esquinas de sus calles; esto, como alternativa al desempleo que probablemente sufrieron o a la necesidad de generar ingresos.
Hasta el momento, Oaxaca se mantiene en color naranja en el semáforo epidemiológico, por lo que el riesgo de que el número de contagios por COVID-19 aumente, sigue latente.
