En diciembre pasado, a la señora Alma le programaron una intervención para la cual no iba a ser necesario internarla por más de 24 horas, pues, según contó, “es para retirarme unas bolitas de grasa que me empezaron a salir de un día para otro”. La fecha estaba fijada para el pasado jueves 9 de abril.
Nadie se imaginaba que a finales de febrero y mediados de marzo, la situación por el brote de coronavirus (COVID-19) iba a causar tantos estragos en el mundo, en México y en Oaxaca. Bajo el argumento de darle prioridad a adultos mayores, niños menores de 5 años o personas que presentaran síntomas o el cuadro completo de coronavirus, en su clínica le explicaron que le reagendarían la cirugía.
“O sea, yo entiendo que sí, que hay prioridades y hasta digo ‘bueno, que los atiendan’, pero tampoco es que esté llegando cada segundo gente infectada con el virus. Nos podrían atender, pero bueno, ahorita la urgencia es otra”, lamentó Alma tras acudir, por segunda vez, a que le dijeran la fecha para la cual pasaron su operación. “Me quedé en las mismas”, dijo.
Caso contrario el de la señora Dulce, que destacó la atención recibida en su clínica, en donde, resaltó, le dieron a elegir entre una fecha ‘de una vez’ o posterior a la contingencia. Un pequeño bulto que no debería estar en la zona de su muslo, la hizo decidir operarse desde el pasado 24 de marzo. Ayer, ya solo acudió por mero trámite.
“En mi caso, yo todo lo que te puedo decir es positivo; la atención, los tiempos, la misma cirugía… todo, la verdad es que igual, a mediados de marzo me preocupé porque pensé que a lo mejor ya no alcanzaba lugar pero me llamaron, me preguntaron si de una vez quería que me quitaran mi bolita o hasta que pasara todo esto y mira, ya hasta ando caminando, al pasito pero vengo caminando”, mencionó.
A ella, la crisis epidemiológica por el COVID-19 y una probable saturación en las clínicas y hospitales, lejos de afectarla le benefició, pues su operación estaba programada para la semana pasada, originalmente.
Por solidaridad, podemos esperar
El COVID-19 puso en jaque al sistema médico nacional y Oaxaca no fue la excepción. Debido a la contingencia por el brote de este virus y al pánico que generó en personas que por presentar algún síntoma creían padecerlo, clínicas, centros de salud y hospitales, tomaron medidas para dar celeridad a los (probables) casos.
Algunos no estuvieron de acuerdo, otros tantos entendieron la necesidad; sin embargo, el sentido de la responsabilidad y la solidaridad se hizo evidente en algunos pacientes que, indirectamente, ‘cedieron’ sus lugares para enfrentar al enemigo invisible.
“Creo que las personas que se quejan es porque quizá nunca han estado en una situación de gravedad; en tiempos como estos hay que ser solidarios, empáticos y ver quién realmente lo necesita más. Y no es que uno no lo necesite, pero si puedo postergar un poquito más la atención porque lo mío es menos urgente que un enfermo de coronavirus, con gusto lo hago, adelante”, afirmó Gustavo, paciente de la clínica 65 del IMSS.
Cabe señalar que en estos días de pandemia y contingencia, se han suscitado casos extraordinarios como el de la joven de Tlalixtac de Cabrera que fue rechazada varias veces del Hospital Civil Dr. Aurelio Valdivieso pese a que se encontraba en labor de parto y su embarazo presentaba algunos síntomas de riesgo.
