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Agoniza Circo Atayde por la pandemia en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Luego de recorrer la región de los Valles Centrales y comenzar con éxito su temporada previa a la ruta que los llevaría por el estado, el circo Daniel Atayde vio truncados sus planes debido a la contingencia sanitaria por el coronavirus (COVID-19), que interrumpió su ritmo de trabajo.


“Estuvimos trabajando una semana nada más. De aquí íbamos a bajar al Istmo, estábamos haciendo funciones en pueblos cercanos, llegamos aquí a la zona centro y de aquí ya nos íbamos a mover al Istmo”, platicó Roberto Guzmán, chofer y encargado de conducir la caravana de vehículos del circo.


Al principio, las autoridades informaron que serían solo 40 días de confinamiento y suspensión de actividades; sin embargo, las cosas no salieron como todos esperaban y la contingencia sanitaria se agudizó más, lo que significó para los cirqueros quedarse instalados provisionalmente en San Agustín Yatareni. 


Varados por la pandemia


“Estamos varados aquí desde que empezó la pandemia, de hecho nosotros llegamos aquí antes de la pandemia; empezamos a trabajar normal nuestras funciones, pero después llegó la pandemia y tuvimos que parar todo”, añadió.


Por otra parte, apuntó que la decisión de no dar más funciones y suspender actividades, fue por decisión de los miembros del circo, pues ninguna instancia oficial se puso en contacto con ellos.


“De nosotros fue iniciativa dejar de trabajar una cuarentena, cuarenta días, nunca nos dijeron ‘no trabajen’, ‘dejen de trabajar’ o algo, no. Fue iniciativa de nosotros, porque pues todos los locales estaban cerrando, entonces nosotros también por apoyar al gobierno, apoyar a todo, decidimos cerrar nuestras puertas; pero, pues a nosotros nunca nos llegó un comunicado, nunca nos avisaron ‘saben qué, van a dejar de trabajar o algo’, nada”, explicó Roberto. 


En ese sentido, mencionó que además de lo larga que ha sido la espera por saber cuándo pueden retomar sus actividades, comienza a pesar el hecho de que los víveres no son suficientes para todos los que dependen de la vida bajo las carpas.


“Realmente ya se prolongó demasiado y pues somos bastantes familias. Hasta ahorita no ha habido alguna respuesta de que próximamente van a trabajar y nosotros semana con semana estamos yendo a la presidencia a ver que nos den permiso, que nos dejen trabajar aunque sea unos dos días a la semana y no, la verdad no se puede”, expuso.


La gente ayuda


Son ya ocho meses de que toda actividad que implique congregación masiva de gente quedó suspendida; y aunque de a poco y bajo las reglas de la nueva normalidad, muchos negocios, establecimientos y espacios han ido abriendo sus puertas a la actividad, en el circo Daniel Atayde esperan luz verde. 


Mientras eso pasa, la sociedad oaxaqueña les muestra su lado más solidario.


“De principio, cuando esta pandemia empezó, pues realmente la gente nos apoyó, nos trajo despensa, nos traía víveres y cosas para pasar la contingencia; pero realmente todo se acaba y pues igual la gente ya no te trae, entonces también es justo de que también nosotros trabajemos”, comentó Guzmán.


“Nos pusimos a vender algodones, de hecho empezamos a salir a vender aquí, pero pues es la misma gente que pasa todos los días y pues lógico que te compran un día, dos días y ya después ya no. Gracias a Dios, pues la gente nos apoya muy bien, vendemos también manzanas con chamoy y caramelo. Realmente lo pedimos como apoyo, o sea que nos apoyen con un algodón por 10 pesos”, explicó.


Y es que es precisamente la necesidad de trabajar la que los mueve a salir a cruceros como el de Hornos y Ferrocarril, el de avenida Universidad y Símbolos Patrios o el de 5 Señores, para vender esos dulces aperitivos. De esas ventas, mucho va para el sustento del personal del circo. 


“Aproximadamente ahorita somos 50 personas las que estamos aquí, entre adultos y niños y adultos también de la tercera edad; hay varios niños con discapacidades también que son de las demás familias y todo y pues realmente por ellos es que estamos saliendo a trabajar”, precisó Roberto.


Finalmente, aunque el futuro inmediato les presenta un panorama poco alentador, en el circo Daniel Atayde aún queda un poco de esperanza.


“Realmente también no nos podemos mover de aquí porque todo lo guardado que se tenía ya se acabó, se acabó todo, entonces tiene uno que buscarle porque tiene uno que alimentar a sus familias y ahorita pues salió la iniciativa de vender los algodones en las calles y nos vamos a los semáforos”, concluyó.

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