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Realidad, síntoma y engaño

Un hombre llamado Josué muestra malestar por un ardor en el esófago, un síntoma persistente que se asocia comúnmente con la gastritis.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Me gusta formarme como psicoanalista en el Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica —INEIP A.C.—, porque se abordan temas que, aunque provocan confrontación interna, me parece que son oro molido en el mundo psicoanalítico y para mi análisis personal. Hace algunos días surgió el tema sobre la importancia de observar cómoconstruimos nuestra realidad, en ese momento recordé a mi compañero de trabajo, que llamaré Josué , quién tiene una anécdota muy interesante con respecto a este tema.

Durante más de un año, Josué presentaba un ardor en el esófago, esa típica molestia que conocemos como gastritis. Él aseguraba que el síntoma sólo se le presentaba después del almuerzo durante el horario laboral. En palabras de Josué:

"Siento que mi digestión no es la misma cuando estoy en el trabajo que cuando me encuentro en mi casa. Seguramente es porque tengo atorada la idea de que mi jefe me tiene trabajando como diseñador senior, pero con sueldo de digitalizador".

Cuando escuché tal afirmación, varias preguntas se presentaron en mi mente: ¿Qué hay detrás de esa afirmación que Josué sostenía? ¿Será qué Josué quería convencerse de que el origen de su malestar era provocado por su jefe injusto?

La empresa contrató a Josué para el cargo de digitalizador. Sin embargo, él ya tenía experiencia en el tema de diseños más avanzados, así que le dieron la oportunidad de demostrar tales destrezas. Llegado el momento, fue propuesto para subir a un rango Junior pero no pasó las pruebas psicométricas y el ascenso no se concretó. Recuerdo que, desde ese momento, Josué le adjudicó tal "injusticia" a su jefe.

Dicho evento marcó una pauta en su desempeño. Siempre había un motivo que justificaba a la perfección por qué él no cumplía con los estándares de calidad y productividad; que, si elprograma de diseño “se trabó”, que Excel “no guardó la tarea realizada”, que su jefe no le asignaba trabajo, es decir, sucesos multifactoriales que aparentemente se salían de su control. Lo que llama la atención es que estas eventualidades sólo le sucedían a él.

Hace unas semanas encontré a Josué y me comentó: "Desde que me salí del trabajo, ya no gasto más en omeprazol". Por lo pronto ante dicha afirmación me surge una interrogante más: ¿Josué se alivió de la gastritis porque él siempre tuvo la razón o porque al salirse del trabajo y aliviarse, él puede seguir sosteniendo que la culpa es de su jefe injusto y no de algo que tiene que ver con él? Al intentar responder lo que se conoce en Psicoanálisis como fenómeno psíquico, en este caso el de Josué, recordé una palabra que en el trabajo se inventó a manera de juego, para describir ciertas conductas de Josué, la cual me permitirá explicar cómo los seres humanos sostenemos nuestra realidad psíquica. Pero esto lo dejaré para mi siguiente nota.

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Lecturas para la vida. 

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