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Natalidad en caída; “Perrhijos”: la nueva familia mexicana

Una pareja joven representa a la nueva familia mexicana, tratando a su perro, o 'perrhijo', como un miembro central de su hogar.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

En 2026, México consolida una tendencia a la baja en la natalidad que se ha mantenido por cuatro años consecutivos, colocando al país por debajo de los niveles previos a la pandemia. 

Según los últimos datos completos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los nacimientos en 2024 cayeron 8.5% con respecto al año anterior, registrándose aproximadamente 1.67 millones de registros, mientras que la tasa de fertilidad estimada en 2025 descendió a 1.99 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2.1, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO). Oaxaca, históricamente entre los estados con mayores tasas de natalidad, también refleja este descenso sostenido, aunque sigue por encima del promedio de muchas entidades del centro y norte del país. Un dato alentador es que en 2024 la entidad tuvo la tasa más baja de defunciones fetales del país, con 27.8 por cada 100 mil mujeres, según registros del INEGI, lo que sugiere avances en atención obstétrica, pese a la caída en el número total de nacimientos.

Este escenario coincide con un fenómeno social que ha ganado fuerza en los últimos años: la sustitución de la crianza de hijos por la de mascotas, conocidos como “perrhijos” o “gathijos”. Datos del INEGI indican que actualmente alrededor del 70% de los hogares mexicanos cuenta con al menos un animal de compañía, y en Oaxaca se estima una población cercana al millón de perros. 

El auge del mercado de productos para mascotas, cuyo valor en alimentos ya duplica al de los alimentos para bebés, refleja la elección de muchas parejas jóvenes de priorizar la estabilidad económica y la movilidad financiera frente a los elevados costos de la crianza humana. 

Criar a un hijo puede representar un gasto de 5,000 a 10,000 pesos mensuales, con costos educativos que alcanzan hasta 3.5 millones de pesos hasta los 18 años, mientras que mantener una mascota implica entre 1,000 y 3,500 pesos mensuales, sin considerar que la inversión inicial es significativamente menor. 

En Oaxaca, el impacto económico sigue siendo el factor determinante: las parejas optan por la compañía animal, que ofrece afecto y responsabilidad sin comprometer la seguridad financiera ni enfrentar los costos médicos y educativos a largo plazo. Este cambio no solo refleja decisiones económicas, sino también una transformación cultural en la percepción de la familia y de los lazos afectivos en la sociedad moderna.

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