Fausta Ibáñez Ríos
Ser niño tiene sus ventajas, una de ellas es que el tiempo transcurre con lentitud, los días parecen años y los años siglos. A medida que uno crece, parece que el tiempo se acorta. Según la psicología, esto acontece con algunos aspectos de la percepción del tiempo, del espacio y la memoria.
Otra perspectiva de este fenómeno ocurre por la vivencia de las responsabilidades y de los problemas que se adquieren en la edad adulta temprana, inclusive en la adolescencia, con la entrada al mundo laboral, al matrimonio o con la llegada de los hijos; conflictos y problemas propios de la adultez, a los que se tiene que hacer frente.
Durante la niñez se está a la espera de fechas que implican fiesta o convivencia, los cumpleaños, la navidad o el día de reyes.
Para mí, el primer día de clases era de fiesta. Me encantaba estrenar zapatos, uniformes y útiles escolares. Conocer al nuevo maestro y a otros niños que no había conocido el año anterior eran motivo de enigma y emoción, a veces también de temor.
En ocasiones estaba a la espera de la muerte de alguien, pues en esos momentos mi madre se enfrascaba en ayudar a los dolientes mientras las niñas y niños nos entregábamos a nuestros juegos en total libertad hasta terminar agotados y entonces ir a dormir profundamente. Los funerales eran días de gran algarabía. Poco a poco, todo se fue transformando, pues las pérdidas de los seres queridos se empiezan a vivir con dolor y sufrimiento.
Cuando los niños y jóvenes ven hacia el futuro, se les hace muy lejano llegar a la vejez, inclusive, cuando el tiempo pasa y se es adulto, parece increíble haber vivido tantas experiencias en tan pocos años, pues pareciera que lo que se vivió fue hace muy poco.
Algo a tomar en cuenta, independientemente de la edad que el individuo tiene, es que los momentos no vuelven, por lo que les aconsejo no estar a la espera de ser feliz en algún instante con alguna actividad o a la espera de alguien que quizá nunca llegue, permítanse la posibilidad de disfrutar al máximo la actividad y el momento que viven.
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