Por Alejandro José Ortiz Sampablo
Hoy tenemos la oportunidad de recibir información permanentemente, pues esta se genera de manera vertiginosa en las plataformas digitales. En lo particular cuando reviso el muro de Facebook encuentro publicaciones que tienen que ver con el psicoanálisis, así como comentarios en torno de ellas.
Una mala imagen del psicoanálisis
Hubo una respuesta en particular a una de esas tantas publicaciones que me dejó
reflexionando, la intenté recuperar para tener la información de manera fiel, pero, aunque
no la encontré, recuerdo de ésta el cuestionamiento al psicoanálisis como ciencia. La
persona argumentaba que el psicoanálisis no podía reclamar un lugar en lo científico pues
su tratamiento era un fracaso. Menciona que él es argentino, estudió psicología y ahora
como psicólogo había observado a personas que tenían años —dice ocho— de tratamiento psicoanalítico, sin ningún resultado terapéutico.
Lamenté profundamente esa imagen que la persona se ha hecho del psicoanálisis, me atrevo a suponer que han sido los psicoanalistas en su contexto social los que han promovido de
una manera esa opinión. Sin embargo, de su crítica habré de realizar una observación, ya
que lamentablemente hay una injusticia en ella. Habremos de separar lo que es el
psicoanálisis y las malas prácticas, pues al parecer quien dio tal opinión ha tenido la suerte
de encontrarse con ellas. ¿De dónde deduzco tal cosa?
Malas experiencias nos crean opiniones
Quien realizó el comentario, se deduce que conoce a personas con al menos ocho años de tratamiento psicoanalítico, en quienes no ha observado resultados terapéuticos.
Nuevamente me atreveré a suponer, desde lo que el hombre menciona: él como psicólogo sabe que las personas acuden a terapia en busca de la solución de algo que los aqueja, por lo qué sería complicado saber a ciencia cierta si dichos pacientes resolvieron eso en los años que llevan en tratamiento.
Por lo que he de conjeturar que la crítica no es en si a los efectos terapéuticos, si no ha a las maneras (conductas y disposición hacia el mundo) de tales personas. Aun así, él, en lo general en la opinión no se equivoca.
Si bien no podría decir de manera totalitaria que quien se somete a un tratamiento psicoanalítico cambia en lo profundo —lo que se expresaría en la conducta y estados afectivos—, esto no sólo depende del tratamiento, pues la disposición psíquica de los pacientes es primordial para que ello suceda.
Cuando una persona con años de tratamiento psicoanalítico deja una impresión como la que tiene la persona mencionada, habremos de poner el cuestionamiento a quien ostenta el lugar de psicoanalista y no propiamente a todo el psicoanálisis.
Por ejemplo, si contrato a un sujeto que tiene un negocio de carpintería para que me construya una mesa, y este me la entrega, no solo con las patas disparejas, sino también con malos acabados, no podría decir por ello que el arte de la carpintería no sirve y que hubiera sido mejor mandar a hacer la mesa de metal.
Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! [email protected]
