La pérdida de trabajo o de clientes y por ello, la falta de un ingreso, son las razones por las que los vecinos del fraccionamiento Los Sauces, en la agencia de Santa Rosa Panzacola de la capital oaxaqueña, han formado un grupo de WhatsApp de compra y venta de productos.
Relatan que desde el inicio de la cuarentena han aumentado las personas que se han animado a ofrecer principalmente comida con servicio a domicilio, pues “eran pocos los que de por sí vendían”.
“Tenemos un grupo del fraccionamiento donde hablamos de las necesidades que tenemos en cuanto a agua u otras cosas y de repente mandaban mensajes que vendían productos y por eso se decidió hacer un grupo específico para eso”, relata un vecino.
Fue así que se creó el grupo “Compra y Vende Sauces” en el que están incluidos 112 vecinos y donde ofrecen comida, frutas, verduras y hasta de servicios como limpieza de muebles.
Cierran en su local
Juan Figueroa García, productor de café, relata que desde el inicio de la cuarentena tuvo que cerrar su cafetería ubicada en la colonia Reforma, pues al no haber oficinas ni escuelas, no tendría clientes.
Señala que su hermana le comentó del grupo en el que ofrecían productos, por lo que era una buena opción para tener un poco de ingresos durante la cuarentena.
“Empezamos hace como tres días a vender. Estamos ofreciendo frappés porque hace calor y nos ha ido bien; los vecinos sí nos han hecho pedidos”, afirma.
Detalla que ofrece los productos dependiendo del clima, además de que ha aumentado su horario, pues en un principio pensó en vender desde las 12 a 6 de la tarde.
“Algunos vecinos me escribieron si podía recorrer mi horario hasta las 8 de la noche, porque a esa hora llegan de su trabajo y se les antoja comprar algo; yo creo que sí lo vamos a hacer”, comenta.
Se quedan sin empleo
Gabriela García comparte que debido a la contingencia, varios de los integrantes de su familia se quedaron sin empleo, por lo que decidieron vender comida, pues de acuerdo con ella, “es lo que sabemos hacer y nos queda muy bien”.
Por ello, se arriesgaron a preparar pozole de res, que aunque no es muy conocido por los vecinos, es esto mismo lo que les ha ayudado a tener ventas, pues a todos les da curiosidad de probarlo.
Doña Gabriela abunda que a pesar de que trataron de buscar trabajo durante la contingencia, no encontraron; por ello, al ver que varias personas ofrecían sus productos, decidieron integrarse.
“Llevamos muy poco que empezamos a cocinar, pero sí nos han comprado; también estamos vendiendo tacos dorados y quesadillas de huitlacoche y quesillo. Gracias a Dios, los vecinos sí nos han apoyado con sus compras”, destaca.
Los primeros días, la vecina ofreció sus productos a partir de la una de la tarde en la hora de la comida y también en la noche para quienes quieran cenar el pozole de res.
“El domingo sí lo ofrecí desde la mañana para quienes quieran almorzar pozole, también en la tarde y noche; aunque hago una pequeña cantidad, sí se me ha acabado en estos días”, agradece.
Todos se apoyan consumiendo
Doña Gabriela y Juan coinciden en que son tiempos difíciles para todos, pero este grupo es una pequeña ayuda que pueden tener en su fraccionamiento.
Por ello, no pierden la oportunidad de también comprarles a sus vecinos, intercambiar los productos y hacer promoción a éstos, además de que tratan de no vender el mismo producto para que todos los vecinos puedan tener un ingreso.
“Todos los vecinos que venden, tienen un sazón muy rico. Está la señora Lucy que vende un pan muy rico o la señora Celia que prepara guisos con un sazón muy sabroso; creo que en Oaxaca todavía podemos disfrutar de ese sazón de hogar”, detalla doña Gabriela.
