Mientras que el consumo de huevo, tortilla y pan descendieron un poco debido a las alzas de precios, en el caso de los llamados alimentos y bebidas chatarra, no ocurrió así. Lo más alarmante es que, la niñez es la principal consumidora, con los consecuentes daños a la salud.
En sondeo realizado en tiendas de abarrotes de la capital del estado, despachadores indicaron que al informar al público consumidor que, por ejemplo en el caso del huevo, hubo un incremento de cinco pesos en el cono al pasar de 65 a 70 pesos, hay reclamo y queja, incluso hay quienes deciden comprar menos como una muestra de enojo.
Sin embargo, cuando en la compra de un refresco o papitas, se les indica que hubo un incremento, pagan sin objetar nada.
Según el presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope) Oaxaca, Salvador López López, durante un ejercicio de monitoreo en tiendas y supermercados adheridos a la cámara, observaron que los precios se han mantenido estables en productos como frijol, arroz, azúcar, café, aceite comestible, leche y sopa de pasta con variación de costo dependiendo de la marca. En el caso del huevo, según señaló, no tiene un precio más allá de 65 pesos, pero en el recorrido de tiendas se encontró hasta en 70 pesos.
Añadió que hubo un alza promedio de 1 a 3 pesos en productos de marcas que venden pan de caja o empaquetado, galletas, papas fritas, refrescos y jugos. Dos de los factores que pudieron haber elevado los costos de los abarrotes -consideró- fueron el incremento al salario del 20% y el ajuste en el IEPS de la gasolina.
De acuerdo con las cifras de la OCDE, el crecimiento de la obesidad infantil es alarmante al crecer de 7.5 a 15 por ciento entre 1996 y 2016.
Al preguntar a padres y madres de familia las razones por las cuales comprar dichos alimentos chatarra, mencionaron que los dan como premios por buen comportamiento o calificaciones en la escuela, otras razones dadas fue que son una manera de entretenerlos en casa, y otras más porque como personas adultas también los consumen. Si bien saben que éstos tienen repercusiones en la salud, consideraron que en sus casos no es un riesgo porque no los consumen de manera frecuente; sin embargo, al reflexionarlo observaron que en promedio les dan hasta siete productos a la semana entre jugos, galletas, yogurt, frituras, paletas o helados.
