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Habría crisis económica por COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

De aplicarse "en serio" las medidas de prevención y control, porque los casos de COVID-19 aumentaron, la doctora en economía, Ana Luz Ramos Soto, advirtió que el daño colateral será una crisis económica marcada por el desempleo y la hiperinflación.


Indicó que el aumento gradual de casos confirmados de COVID-19 impactó en la disminución de las actividades productivas, pero la repercusión mayor se percibirá después del 21 de marzo que se suspenden las actividades escolares que por un mes decretó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y las personas dejen de salir a la calle:


"Entraríamos en depresión, en una crisis económica porque la gente va a consumir lo necesario, pero también habrá desempleo y quienes más van a resentir las repercusiones son las personas que viven al día, que trabajan en los mercados o la informalidad", explicó la profesora de tiempo completo en la Facultad de Contaduría y Administración de la UABJO.


Con una marcada preocupación económica "por lo que viene a partir del lunes próximo", advirtió que muchos comerciantes que venden comida o perecederos comenzaron a disminuir su producción para evitar pérdidas, lo que a la larga traerá un problema de alza de precios.


"Si no se produce porque no hay quién compre, no hay actividad económica, pero cuando la gente quiera consumir, y al no haber productos, éstos se encarecen; hay primero una inflación y después una hiperinflación acompañada de desempleo, disminución de producción y de consumo", analizó.


Sin medidas económicas 


Para Antonio, la siguiente semana será decisiva para definir si cierra o mantiene abierto su pequeño restaurante que antes de la contingencia por COVID-19 vendía 120 comidas al día, pero desde el jueves comenzó a bajar y el martes sólo sirvió 70.


Vender 50 comidas al día le permite que su pequeño negocio que abrió desde hace 23 años sea rentable y pueda pagar a la semana 14 mil pesos en los sueldos de 9 personas que cuentan con seguridad social.


Con su personal ya comenzó a platicar la posibilidad de adelantar vacaciones, porque con la suspensión de clases el flujo de comensales bajará, pero si la contingencia avanza dejará de haber gente en la calle.


 “Aguantaría tres semanas o quizá un mes con mi negocio cerrado porque no paga renta”, pero para reabrir si necesitaría un crédito u otro mecanismo para reponerse de la falta de ingresos", dijo.

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