Pensar en que Navidad y el 2019 lo recibirá en el albergue donde la resguardan del maltrato de su familia, trajo a Alma ideas suicidas para castigar a su madre y a su padre.
Ese aparente odio y desprecio daba fuerza a un impulso que llevó a la adolescente, originaria de Huatla de Jiménez, a escribirle un mensaje a Cristian, prefecto de la escuela secundaria donde acudió hasta el martes, antes las vacaciones de fin de año.
La conversación empezó con un “hola”, preguntó cómo estaba y pidió que le contara algo porque se sentía triste. Era casi la medianoche del lunes, Cristian estaba despierto, se sumergió en la conversación que le obligó a buscar palabras para evitar que se sintiera sola.
Lastimar con la muerte
“Nadie me va a abrazar, yo quiero abrazar a mi mamá y escuchar que me ama”, le escribió Alma entre mensajes que confesaban el deseo de suicidarse para provocar sufrimiento a su familia.
Cristian fue empático en un momento en que la adolescente sentía que nadie la quería, recordó los testimonios de sus compañeros del grupo de Alcohólicos Anónimos al que asiste y le habló con el corazón desnudo:
“No va haber ninguna diferencia en el mundo si te quitas la vida, pero tú puedes cambiar”, eran ideas a las que Alma respondía con desánimo y tristeza, sin visualizar que en el albergue de alguna manera tenía ropa, alimentos, podía ir a la escuela, salir a fiestas y de viaje, hasta que logró disuadirla.
El martes por la mañana Cristian vio a Alma y la abrazó, prometió llamarla en Navidad y Año Nuevo, dijo que estaría tan pendiente de ella como lo hace con su hija. Sin que Alma lo supiera, acudió al área de psicología de la escuela, “para que atiendan el caso y que por la vía jurídica su familia se pueda comunicar con ella”, pues además de cariño y afecto, Alma necesita tener una persona que la escuche.
Un suicidio cada 3.5 días
“Es indispensable monitorear cuál es el círculo de interacción de nuestras hijas e hijos”, asegura la Coordinadora del Programa de Salud Mental de los Servicios de Salud de Oaxaca, Érica Ruiz Santiago, lo que implica educarles “para que los problemas los manejen con una solución”. El deporte es un blindaje para una salud mental sana, aprender a construir resiliencias y mantener un diálogo familiar.
De los 6 mil 559 suicidios reportados en el país durante 2017, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) precisa que 128 ocurrieron en Oaxaca, apenas el dos por ciento.
Son los estados de Jalisco con 672 casos, el Estado de México con 557 y Guanajuato con 496 los que presentan una mayor incidencia, tres y hasta cinco veces más que la cifra que reporta Oaxaca.
Desatención
Esa desatención emocional, es en opinión de la Coordinadora del Programa de Salud Mental de los Servicios de Salud de Oaxaca, Érica Ruiz Santiago, uno de los factores que llevan al suicidio.
Si bien las fechas pueden influir para que se incremente la incidencia, la pérdida de una mascota, la muerte de un ser querido, un evento familiar traumatizante, no saber cómo manejar la soledad o el consumo de alguna droga puede influir para tomar este tipo de decisiones que “cada vez se presenta en edad más temprana”, incluso niños.
Las personas de 15 a 29 años son el grupo de edad de mayor riesgo y por cada hombre que se suicida existen 20 mujeres que lo intentaron. Son ellos quienes usan métodos más contundentes como un arma de fuego y el ahorcamiento. Ellas en cambio recurren más a sobredosis de medicamentos o veneno.
