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Contaminación del entorno complicaría síntomas en pacientes COVID

Foto(s): Cortesía
Redacción

En la región de la Megalópolis y en especial en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), a partir de marzo y hasta junio de cada año se presenta la temporada seca –caliente, en la que se registran las mayores concentraciones de ozono. Esta temporada se caracteriza por la presencia de días despejados, alta insolación y temperaturas elevadas, detonadores de la generación del ozono, el cual se acumula en la atmósfera, por la presencia frecuente de sistemas de alta presión que ocasionan estabilidad atmosférica, deteriorando significativamente la calidad del aire y afectando así la salud de la población.


A la presencia de contaminantes, este año se suma la presencia del virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, por lo cual se deben reforzar las medidas y el monitoreo para lograr una mejor calidad del aire.


A fin de informar a la población a través de los medios de comunicación las acciones a tomar para reducir su exposición a contaminantes, proteger su salud, y contribuir a reducir emisiones que forman ozono, la Comisión Ambiental de la Megalopolis (CAMe) junto con autoridades del Sector Salud y Ambiental, del Gobierno Federal, Ciudad de México y Estado de México, organizó la Conferencia de Prensa virtual “Protección de la Salud para la Temporada Seca-Caliente” Temporada de ozono 2021 en la Megalópolis.


El Dr. Víctor Hugo Páramo Figueroa, coordinador Ejecutivo de la CAMe, moderador de la conferencia virtual, al dar la bienvenida a los participantes, alertó que para las próximas semanas y meses, se espera una temporada de secas con altas temperaturas, que provocarán incendios, y estos a su vez el incremento de ozono y partículas finas, lo que aunado a la reactivación económica por el avance en la vacunación contra el COVID 19, incrementará la movilidad vehicular, por lo que se debe informar oportunamente y realizar acciones que disminuyen sus consecuencias.


El Dr. Luis Gerardo Ruíz Suárez, coordinador General de Contaminación y Salud Ambiental del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), habló del impacto a la calidad del aire durante la jornada de sana distancia en 2020, al que llamó el experimento no planeado en el que se suspendieron casi todas las actividades. Durante un mes analizaron diversos factores internos y externos como las condiciones meteorológicas y el clima. Encontraron que,dependiendo de la zona, si hubo una disminución en los contaminantes criterio, lo que generó una mejor calidad de aire, y una reducción en el riesgo de muerte prematura por exposición a todos los contaminantes, a excepción del ozono en el que no se detectó disminución.


Al abordar los efectos de ozono y partículas sobre la salud y su relación con COVID-19, el Dr. Horacio Riojas Rodríguez, director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que es un gas muy irritante para el sistema respiratorio, causa tos, dolor de cabeza, y tiene efectos subclínicos que no se ven, como la reducción en la capacidad pulmonar sobre todo en niños y adultos mayores. Sobre las concentraciones de óxido de nitrógeno, está demostrado que incrementan la probabilidad de contagio del COVID-19.


Alertó que, si no se controlan y disminuyen los incendios, estos generarán partículas suspendidas; PM10 y PM2.5, las cuales inflaman las vías respiratorias, y disminuyen la capacidad para responder a las infecciones. Cada año en el mundo, las partículas respirables son las causantes de millones de muertes prematuras. Tan solo en 2016 se le atribuyen 7 millones de decesos.


La Dra. Patricia Segura Medina, investigadora del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), compartió la experiencia del Instituto sobre los impactos de la contaminación y la COVID-19. Destacó que “el virus genera modificaciones en el perfil inmunológico de las personas recuperadas de la enfermedad, que les hace ser más susceptibles y puede agravar su padecimientos respiratorios, así como se vuelven más vulnerables a los agresores ambientales".


El Dr. Víctor Manuel Torres Meza, director del Centro Estatal de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades del Estado de México, habló del comportamiento bimodal del COVID-19 (curva inicial temporada seca-caliente y curva secundaria en la época fría) en la entidad más poblada del país que con casi 17 millones de habitantes, el 13% de la población del país, y con una densidad de 760 habitantes por kilómetro cuadrado, es muy vulnerable a las enfermedades respiratorias asociadas a los contaminantes atmosféricos, a las altas temperaturas, la insolación, los golpes de calor y el agotamiento. Destacó las acciones diferenciadas que han adoptado para disminuir los riesgos de contagio dependiendo de las características específicas de las 4 zonas geográficas del estado.

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