Por Redacción NOTICIAS
La violencia contra las mujeres mediante el uso de fuego y sustancias inflamables continúa mostrando su rostro más extremo en Oaxaca, donde recientes y antiguos casos evidencian no solo la brutalidad de este tipo de agresiones, sino también la urgencia de mantener una respuesta firme desde el ámbito legal y social.
Casos recientes que estremecen a la entidad
El más reciente ocurrió el 1 de enero de 2026 en San Pedro Jicayán, donde Idanelli fue víctima de un intento de feminicidio luego de que su esposo, un exmilitar identificado como Eduardo M. L., presuntamente la rociara con alcohol etílico y le prendiera fuego tras negarse a ingerir bebidas alcohólicas con él. El agresor fue detenido el 4 de enero y actualmente enfrenta cargos por tentativa de feminicidio. A este caso se suma el registrado en abril de 2025 en Pochutla, donde José Luis K., de 37 años, fue detenido acusado de intentar asesinar y quemar a una mujer en la colonia Santa María Colotepec.
Las cifras bajan, la crueldad persiste
Aunque la Fiscalía General del Estado de Oaxaca informó que en 2025 se contabilizaron 89 muertes violentas de mujeres, una reducción del 16 por ciento respecto a 2024, y que los feminicidios bajaron a 16 casos, lo que representa una disminución del 20 por ciento frente al año anterior y del 63.6 por ciento en comparación con 2021, los ataques con fuego revelan que la violencia de género persiste con niveles alarmantes de crueldad.
El marco legal: el fuego como tentativa de feminicidio
En Oaxaca, agredir a una mujer con gasolina, alcohol u otra sustancia inflamable y prenderle fuego se considera una de las formas más graves de violencia de género y puede castigarse como tentativa de feminicidio. Desde la reforma al Código Penal en 2023, se establece que esta figura aplica aun cuando la víctima sobreviva, siempre que las lesiones pongan en riesgo su vida y se compruebe que el ataque ocurrió por razones de género. Este delito es equiparable en gravedad al feminicidio consumado, cuya pena va de 40 a 60 años de prisión, por lo que en grado de tentativa la sanción sigue siendo elevada y conlleva prisión preventiva oficiosa.
“Ley Malena” y las agresiones con sustancias inflamables
Además, la pena se agrava cuando el agresor es o fue pareja de la víctima o cuando los hechos ocurren frente a hijas, hijos u otros familiares, como una forma de castigar el impacto extendido del delito. De manera paralela, el estado cuenta con una legislación específica contra la violencia mediante sustancias químicas e inflamables, conocida como la “Ley Malena”, que no solo sanciona ataques con ácido, sino también con gasolina, alcohol u otros agentes capaces de causar quemaduras graves o desfiguración permanente, con penas que pueden alcanzar hasta 40 años de prisión.
Sentencias históricas que marcaron a Oaxaca
Los casos históricos con sentencia muestran que esta violencia no es nueva, pero sí profundamente arraigada. En junio de 2021, Edgardo R. Á. fue condenado a 80 años de prisión por el feminicidio de su esposa en Matías Romero, a quien roció con gasolina y prendió fuego frente a sus hijos en 2017, provocándole una agonía de 35 semanas antes de morir.
Otro caso emblemático es el de Wendy A. B., de 27 años, quien en enero de 2019 fue atacada en un bar de Oaxaca de Juárez por un hombre que la roció con gasolina y le prendió fuego mientras bailaba; la víctima falleció días después y en 2020 fue detenido un presunto responsable, inicialmente acusado de homicidio calificado. Estos hechos dejaron claro que el fuego ha sido utilizado como un mecanismo de castigo, dominación y anulación total de la vida de las mujeres.
Intentos de feminicidio: una violencia que no se detiene
Especialistas y organizaciones defensoras de derechos humanos advierten que, aunque las cifras oficiales reflejan una reducción en los feminicidios consumados, los intentos de feminicidio siguen ocurriendo con patrones de extrema violencia. Cada ataque con fuego representa un feminicidio que no se consumó por factores circunstanciales, no por la falta de intención del agresor.
La violencia desde el entorno cercano
Además, la mayoría de estos crímenes se cometen en el ámbito doméstico o por personas cercanas a la víctima, lo que confirma que el principal riesgo para muchas mujeres sigue estando dentro de su entorno más inmediato.
Más allá de la sanción: la urgencia de prevenir
La tipificación legal de estos delitos en Oaxaca busca enviar un mensaje claro de cero tolerancia. La tentativa de feminicidio y la violencia con sustancias inflamables son castigadas con severidad porque no solo atentan contra la vida, sino que buscan dejar marcas permanentes en el cuerpo y en la historia de las víctimas.
El reto pendiente: protección y acompañamiento integral
Sin embargo, activistas señalan que la justicia no puede limitarse a la sanción posterior: es indispensable fortalecer la prevención, la atención temprana de la violencia familiar, la protección efectiva a mujeres en riesgo y el acompañamiento integral a las sobrevivientes. Mientras una sola mujer siga siendo atacada con fuego, la reducción estadística no será suficiente para hablar de un verdadero avance en la erradicación de la violencia feminicida en Oaxaca.
