A los 18 años de edad, Diego Antonio T.P., ya sabía manejar fusiles de asalto al integrarse presuntamente a grupos delictivos que operan en Culiacán, Sinaloa, según difundió en sus redes sociales en el año 2013 y 2014.
La madrugada del pasado sábado utilizó las prácticas al portar una navaja, enfrentar a policías, desarmarlos y matar a dos, dejando a otro lesionado en la terminal de autobuses de Pinotepa Nacional.
El sicario, originario de Berriozábal, Chiapas, difundió en sus redes sociales en el año 2013 que poseía un fusil de asalto AR-15 y una pistola tipo escuadra, camionetas de diferentes modelos y caballos. Se curtió entre balaceras.
“En Culiacán (Sinaloa) ya estamos a millón”, difundió el 30 de julio del 2013, así como una fotografía donde porta un chaleco táctico.
Las investigaciones revelan que habría integrado un grupo delictivo en Sinaloa, donde tuvo destres en el manejo de armas de fuego, por lo cual logró desarmar a un marino y policía.
Confirman desarme de policías
Diego Antonio de 29 años de edad, ataviado en ropa negra y botas tácticas color coyote, se encontraba a las 04 horas del sábado en la terminal de autobuses de Pinotepa Nacional; con navaja en mano, presuntamente pretendía robar a las personas, a quien además arrojaba piedras.
A las 04:05, según el Informe Policial Homologado (IPH) rendido ante el agente del Ministerio Público, la unidad PM-011 de la policía municipal fue movilizada a la terminal con dos municipales y dos marinos para someter al sujeto que escandalizaba.
En su apoyo llegó la patrulla PM-012 con otros dos marinos y dos municipales.
El sujeto corrió para esconderse en los dormitorios de los choferes de los autobuses, donde se parapetó con cuchillo en mano.
El comandante de la policía municipal, Javier M.L., y el marino, B.O., subieron las escaleras para llegar a los dormitorios, pero fueron sorprendidos. Javier recibió unas puñaladas y cayó al suelo con una herida en el costado izquierdo.
Diego Antonio se lanzó contra el marino, a quien logró desarmar de un fusil M.16, del calibre 5.56 y con ese mismo le disparó en varias ocasiones.
El marino B.O., sin su arma salió corriendo para pedir ayuda.
El sicario, con dos fusiles de asalto de Javier y B.O., se parapetó y empezó la balacera que dejó como coladera paredes y todo el dormitorio, mientras el uniformado herido quedó entre el fuego cruzado.
Los minutos pasaban y poco a poco iba amaneciendo. El traqueteo de los fusiles del sicario y las armas de la policía rompían con el silencio.
Agentes Investigadores, más marinos, Guardia Nacional, Policía Estatal y la Secretaría de la Defensa Nacional se unieron y toda la zona fue rodeada y evacuada.
Reporteros locales difundieron el estruendo de las últimas balaceras cuando el alba empezaba amanecer.
A las 07 horas, Diego Antonio, realizó los últimos disparos. Minutos antes ya había lesionado a los marinos, Luis E. C., de 20 años y Juan A.A.S., de 27 años que fueron auxiliados y trasladados al hospital del batallón. El segundo dejó de existir.
Tras cesar los disparos del atacante, las corporaciones policíacas ingresaron y ya eran protegidos desde la azotea.
En el lugar estaban los dos cadáveres, del policía Javier M., y del sujeto vestido de negro, con botas tácticas y una mochila con identificaciones de Diego Antonio, originario de Berriozábal, Chiapas.
La Fiscalía General del Estado realizó las investigaciones y el cuerpo del sicario fue trasladado al panteón municipal, donde aún no ha sido reclamado y podría ser enviado a la fosa común.
Despiden a policía
La mañana del domingo se realizó una misa de cuerpo presente para despedir al policía municipal Javier M.L, en tanto el cuerpo del marino fue reclamado por sus superiores para ser entregado a sus familiares.
