SANTIAGO MATATLÁN, Tlacolula, Oaxaca.-El robo de agave en Oaxaca es un delito recurrente, pero sin castigo. A falta de justicia, los productores prefieren no invertir tiempo en la denuncia.
“El problema es que no sabemos a qué horas pasa o suceden este tipo de movimientos”, expone el síndico municipal, Gualterio Gutiérrez Hernández.
Quizá roban “de a poquito”, media tonelada o mil hijuelos de agave por productor, pero cuando hace cuentas el presidente de la Unión de Magueyeros y Mezcaleros de Santiago Matatlan, Efraín Mateo Mateo, la “rapiña” se vuelve redituable.
A diferencia de Jalisco, donde en noviembre pasado entraron en vigor reformas al Código Penal de ese estado para falcultar castigar con cinco y hasta 15 años de prisión por el robo de agave, Mateo Mateo reprocha que en Oaxaca no exista una Ley similar.
El robo de hijuelos de agave se da en cuanto brotan. FOTO: Emilio Morales
Si los agarran...
En octubre de 2017 Efraín encontró a un hombre robando hijuelos de un quiote, "cuando los agarramos no sabíamos que el maguey maduro que traían en la batea de su camioneta era robado. Se trajeron a la presidencia municipal”.
“La decisión de mi papá era que los multaran y dejaran libres. El maguey era de la zona de Teitipac, se turnó el casoo al ministerio público, pero los liberaron por falta de pruebas. Fue casualidad que los topamos ahí porque fue a orilla de carretera”, concluye el relato.
El descontento de esta población con la justicia y la delincuencia está probado. En septiembre de 2016 quemaron a un hombre a quien sorprendieron robando en una vivienda. En septiembre del 2017 iba a ocurrir algo similar con uno de tres asaltantes a un negocio.
Como productor, desde hace cinco años en un familia que empezó la tradición con su abuelo Antonio, sabe bien que en el 2000 el mezcal que aquí se produce tuvo un auge porque la materia prima escaseo, era llevada a Jalisco. Lo mismo pasó entre 2007 y 2008.
La variedad del agave que más roban es el espadín, su precio “ha aumentado mucho, si se llegan a robar una tonelada, fácil son diez mil pesos en una hora” y el problema empezó en 2017, “antes a nadie le interesaba porque su precio estaba muy bajo”.
Prefieren no hablar
El agave crece en plantíos sin cerca. FOTO: Emilio Morales
Encontrar en este municipio, el que más aporta mezcal a Oaxaca y al mundo, alguien que haya enfrentando un robo de piñas maduras o hijuelos, se logra con relativa facilidad. Que hablen de ello, no.
Un productor accede a mostrar las cuatro hectáreas de un plantío en el que, a finales de 2016, sembró 10 mil plantas de agave espadín, pero sin que se consigne su nombre.
Al recorrer los surcos separados por dos metros, donde el agave espadín crece cada metro y medio, llega a la parte del terreno con mayor declive, esa donde se pierde de vista la carretera internacional 175.
Ahí, donde colinda con una barranca, es más fácil encontrar pequeños huecos donde, en julio pasado, los hijuelos fueron arrancados.
El conteo de lo hurtado ya lo hizo, fueron como mil plantas de agave que pensaba trasplantar hasta marzo próximo. Cada una pudo ser vendida en 12 o 15 pesos.
"Por cada hijuelo que se arranca crecen otros dos, pero a nosotros sólo nos sirven los tres primeros, después de estos la capacidad genética se va desgastando y no alcanzar los 80, 100 o 150 kilos esperados en su madurez”, explica.
Celoso de su trabajo, cansado de la rapiña, ha optado por establecer la vigilancia nocturna en su parcela, sobre todo donde hay poca visibilidad desde la carretera o el camino de acceso.
“Apenas correteamos a unos que andaban cortando maguey, pareciera poco, pero cada vez el agave vale más”, afirma.
Sube precio, aumentan robos
Si se da el robo de agave es por ese cambio en los precios, hasta diez pesos el kilo de maguey o agave. Antes de 2010 el contenido de una camioneta de diez toneladas era pagado a mil pesos.
Por eso, “mucha gente dejó secar su maguey, sembrarlo no tenía caso, hoy muchos no tienen para sembrar y producir mezcal”.
Del otro extremo de la carretera, relata el propietario de una parcela que es menos visible desde la carretera, los magueyes carecen de un sólo hijuelo, de tantas veces que han llegado hasta aquí a arrancarlos.
Ambos productores tienen “una idea” de quienes se han beneficiado de su trabajo, pero “para escarmentarlos” necesitan agarrarlos en el momento.
El valor del agave
En unos años ha quintuplicado su precio, de dos pesos el kilogramo paso a diez pesos en la actualidad.
En la Fiscalía General del Estado se han integrado cuatro carpetas de investigación por robo de agave:
2 durante 2017
Una se integró por hechos ocurridos en Santiago Matatlán y otra en la Sierra Sur.
2 en 2016
Los hechos se reportaron en el Distrito de Tlacolula
Todas están en trámite o investigación. No ha habido sanción.
De madrugada
Como la mayor parte de los robos ocurren entre las 2:00 y 5:00 horas es complejo lograr esa pesquisa. “Cuando el productor descubre que le robaron agave no logra saber cuándo ni a qué hora ocurrió”, relata el síndico municipal, Gualterio Gutiérrez Hernández.
Tan sólo en 2017 conocieron de cuatro casos, pero está seguro que no son todos los que ocurren aquí, al igual que en San Dionisio, San Lucas, San Bartolomé, San Juan Guelavia, o Santa Cruz Papalutla, municipios circunvecinos.
“Hay más casos que no notifican a la autoridad, se toman datos, a veces nos ponemos a investigar, pero es difícil dar con quienes ejecutan ese tipo de hechos, vienen de otros lugar y ya traen todo calculado”.
Gualterio Gutiérrez tiene una certeza: “La población está en una posición de que si cae alguien será lincharlo”. La razón es simple: “La ley no actua como debe ser, caen y a los dos días están libres, ahorita están en alerta y va a pasar lo que tiene que pasar”.
