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Historia de una pesadilla vivida en taxi foráneo de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Era lunes, salía de las pláticas de psicología. El reloj marcaba las 20:15 horas al momento de hacer la parada a un taxi foráneo a la altura del Deportivo Oaxaca, en San Sebastián Tutla.


Al abrir la puerta trasera del vehículo nos dimos cuenta que no pertenecía a la ruta Tule, Mitla, Tlacolula…, pues el letrero decía “San Bartolo”. El conductor me dijo que iba hacia la Central de Abasto, así que sólo pensé "es la misma ruta".


En los primeros seis meses del 2018 se han denunciado 80 casos de robos a usuarios del transporte público colectivo en el estado de Oaxaca, colocándose por mucho en el transporte más inseguro en la capital de acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).


Llevaba el teléfono en la mano y la mochila en el pecho. Además del chofer, en el taxi iba un copiloto y una persona me acompañaba en la parte trasera, supuse que eran pasajeros.


Sentí la mirada del hombre que venía a mi lado,  quien al verlo a los ojos volteó hacia la ventana, me dio mala espina e hice como que guarde el celular, realmente lo metí entre pecho y mochila.


La mayoría de los casos de robo en transporte público colectivo, 52,  fue con violencia, mientras que el resto fue sin violencia, 28. Enero fue el mes con más incidencia, con 18 denuncias, mientras que en marzo y mayo se abrieron 15 carpetas de investigación por mes.


Un brazo delgado, pero áspero rodeó mi cuello y me tiró sobre el asiento. Grité pidiendo auxilio, y con mis pies pateé el cristal de la ventana derecha. Cuando intentan cubrirme la boca, mis dientes aprietan la carne de las manos invasoras.


El copiloto apretó mis piernas y veo una navaja que se acerca peligrosamente hacia mí, la detuve con mis manos aunque mis dedos sufrieron las consecuencias al recibir cortes del arma blanca.


Existe una disminución casos de este tipo de robos respecto al mismo periodo del 2017, cuando se contabilizaron 123 denuncias.  El año pasado cerró 237 carpetas de investigación abiertas por este tipo de robo.


Siento un puñetazo en el oído, acto seguido siento una descarga de golpes en el rostro. En  la confusión me dijeron que si soltaba el cuchillo y dejaba de gritar no me harían daño, de lo contrario me matarían.


Los tres, parecían confundidos respecto a lo que harían, el chofer sólo hablaba para pedir indicaciones; el de la parte trasera, el más joven, me manoseó y pedía a gritos que me picara, el copiloto era el líder. Uno de los hombres trataba de justificar diciendo que la situación está muy feo por eso se ven obligados a robar.


Después de varias vueltas me botaron cerca de la gasolinera de Huayápam, no sin antes amenazarme con matarme si los denunciaba.


Tengo la cara hinchada, un labio roto, heridas de arma blanca en todo el cuerpo, además de golpes... Pero estoy viva.


El relato corresponde a la usuaria de Facebook Sirc RM, quien autorizó que se divulgara a través de NOTICIAS, Voz e imagen de Oaxaca para que los lectores conozcan la forma de operar de los delincuentes.

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