Miles de toneladas de escombros del sismo ocurrido el 7 de septiembre en Oaxaca, considerados residuos de manejo especial, sólidos urbanos y residuos peligrosos, amenazan el medio ambiente, pues la inadecuada disposición de éstos y la violación a los criterios establecidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) contaminarían ríos y suelo.
Un mal ejemplo de disposición, es el caso de Asunción Ixtaltepec, municipio en donde el pasado lunes el presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció la entrega de recursos para la reconstrucción de viviendas.
Ahí la autoridad municipal, encabezada por Oscar Toral Ríos (PRI-PVEM), determinó depositar las miles de toneladas de escombros retirados de la población en el margen del río Los Perros justo a un costado del puente que colapsó con la réplica del 23 de septiembre.
NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, intentó contactar al edil o a integrantes del cabildo, sin embargo, argumentando falta de tiempo, una trabajadora municipal indicó que no podían responder a la entrevista; sin embargo, la empleada negó que los escombros representen un foco de contaminación al afluente además del riesgo que puede provocar localidades abajo por el posible arrastre de desechos ante una avenida extraordinaria del río.
Las reglas de Semarnat
En su página en Internet, la Semarnat publicó los lineamientos para la disposición final de los escombros tras el sismo.
En éste explica que los residuos de construcción y demolición generados en este tipo de desastres tienen una relevante importancia debido a los volúmenes generados “En muchas de las ocasiones sobrepasan las capacidades de manejo y depósito existentes, es por ello la importancia de establecer una estrategia de manejo”, señala.
Los sitios de confinamiento – explica- deben estar en un rango no mayor a 20 kilómetros del centro de la zona de desastre. No se deben depositar en zonas de áreas naturales protegidas, barrancas, marismas, manglares, esteros, pantanos, humedales, estuarios, planicies aluviales, fluviales, recarga de acuíferos ni arqueológicas, y tampoco sobre cavernas, fracturas o fallas geológicas.
Además se deben elegir sitios fuera de zonas de inundación con periodos de retorno de 100 años; ubicar confinamientos a una distancia mínima de 500 metros de ríos, arroyos, lagos y lagunas.
Y reciclar y/o reutilizar los materiales pétreos en obras de infraestructura urbana, vial e hidráulica, de rellenos sanitarios y en la misma reconstrucción de las zonas de desastre.
En Ixtaltepec más de mil 400 casas fueron clasificados como “pérdida total” después de los sismos del pasado 7 y 23 de septiembre.
Cementerio de material en el río Los Perros
La Coordinadora Única de Damnificados de Ixtaltepec (Cudi), advirtió que el margen del río Los Perros fue convertido en un cementerio de escombros que además de contaminar el afluente amenaza la vida de las personas.
En temporada de lluvia -indicaron- la fuerza del agua puede arrasar los escombros hacia la corriente y provocar en la parte más baja un embudo.
El cementerio de escombros en Ixtaltepec registra una altura de más de tres metros sobre el borde natural del río Los Perros y una extensión de hasta 10 metros a los costados y más de 500 metros de largo rumbo a la población de El Espinal.
