La violencia política ha dejado 53 víctimas en Oaxaca en 12 años, entre asesinatos, atentados, torturados y desaparecidos, lo que que coloca a Oaxaca como la entidad con el mayor número de casos, así lo reveló el análisis Primer Atlas de Riesgo Político-Electoral en México, realizado por organizaciones civiles como Movimiento Pro-Vecino.
En la presentación del análisis el especialista de la Universidad Iberoamericana, Boris González recalcó que el estado donde más asesinatos asociados a la violencia política se han registrado, es Oaxaca y no Guerrero.
El estudio retoma la violencia ejercida contra precandidatos y candidatos a puestos de elección popular, exalcaldes y alcaldes, periodistas que cubren la fuente de elecciones y política y servidores públicos.
Dividió la violencia en dos, grado 1 y grado 2. En el primer tipo se encuentran el acoso, hostigamiento, amenaza, intimidación, desplazamiento forzado, y privación de la libertad. En el segundo asesinato, atentado, tortura y desaparición.
Oaxaca, con 53 víctimas; Guerrero, con 45 y Veracruz, con 35, son los estados con el mayor número de víctimas de violencia grado 2. A nivel nacional, de 2006 a 2018 han sido asesinados, torturados o desaparecidos 292 actores políticos.
“En ese periodo de tiempo, fueron asesinados nueve alcaldes electos, 59 munícipes en funciones, dos alcaldes con licencia, 25 candidatos y precandidatos, nueve dirigentes de partidos, 41 periodistas, tres diputados, 47 funcionarios, un exdiputado, dos familiares de políticos, 25 líderes políticos y sociales, así como dos simpatizantes”, dijo el investigador.
En los últimos 12 años Oaxaca ocupa el tercer lugar en la violencia política grado 1, con 94 casos, sólo después de la Ciudad de México, que tuvo 149 víctimas y Veracruz, con 101.
“La violencia político-electoral es uno de los factores que más perturba el proceso democrático", alertó Boris González.
Nos vemos cuando termine el mandato
El mayor número de casos que observamos se perpetran a exfuncionarios, lo cual denota que los poderes fácticos o el crimen organizado, espera a que los funcionarios dejen sus cargos y cuando estos no tienen protección del Estado, el crimen organizado los ultiman, detalla el análisis.
Por otra parte, del año 2016 a 2018 existen 41 periodistas asesinados que cubrían la fuente de corrupción y política, es decir, que investigaban actos de corrupción, desvíos de recursos de funcionarios públicos o exfuncionarios.
