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Capitalinos luchan por reconstruir sus vidas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Damnificados del sismo del 19 de septiembre marcharon sobre Paseo de la Reforma para exigir un plan de reconstrucción alejado de intereses inmobiliarios y corrupción.


Al frente de la movilización, caminaban afectados directos de colonias como Roma, Paseos de Churubusco y el multifamiliar de Tlalpan.


A un mes del sismo, los manifestantes demandaron que la autoridad emita los dictámenes oficiales.


Hay casos particulares, como el de la señora Patricia Muñoz, que no puede vivir en su departamento del predio de Tajín 191 porque no tiene el dictamen oficial que le exige el seguro.


"¿Todavía que perdimos todo quieren que nos endeudemos más?", reprochó la mujer de 65 años.


Integrantes de la organización Mueve BJ pidieron la revisión de la normatividad para proponer un desarrollo inmobiliario más ordenado.


"La iniciativa de Mancera no está a la altura del problema del sismo. No tiene perspectiva de derechos humanos. Es una mirada muy de metros cuadrados para beneficiar a las inmobiliarias", señaló Martha Juárez, integrante de Mueve BJ.


La batalla diaria


¿Cómo ir a trabajar a la oficina sin un traje que ponerse? ¿Dónde estudiarán los niños si su biblioteca-museo se derrumbó? Estas y otras muchas preguntas siguen atormentando a los mexicanos tras el terremoto.


Un mes después del devastador sismo que sacudió a la Ciudad de México, muchas personas que lo perdieron todo siguen batallando para reconstruir sus vidas, mientras el gobierno intenta elaborar un censo de damnificados de este sismo de 7,1 grados que dejó 369 muertos.


Faldas y corbatas para seguir adelante


En pleno corazón del barrio Roma, una de las zonas más afectadas, un grupo de amigas convirtió una galería de arte en la "Boutique Con Causa", repleta de trajes, vestidos y hasta accesorios en perfecto estado para las miles de personas que en el terremoto perdieron todo salvo su trabajo... pero sin un solo cambio de ropa para presentarse.


Jesús Domínguez, de 31 años, intenta decidir entre un saco a cuadros que le queda un poco justo de mangas u otro azul al que tendría que cortarle el largo. Apenas puede hablar.


"Es una situación muy incómoda, desesperante", comenta este empleado de una librería médica, quien se declara irremediablemente "triste y decaído" desde que su departamento fue cerrado por orden de las autoridades ante el peligro de derrumbe.


"Boutique Con Causa" atiende un promedio de 20 damnificados por día, a los que "les da mucha pena venir, pero salen con una sonrisa", comenta Jenny Tapia, una de las voluntarias del lugar.

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