Los once centros de acopio que la Cruz Roja Mexicana tenía en la entidad de Oaxaca para ayudar a las personas damnificadas por los sismos de septiembre cierran sus puertas.
La razón es doble, por una parte la disminución de hasta un 70 por ciento de la afluencia de personas que acuden a donar víveres y, por otra, la perspectiva de que la emergencia primaria “ya pasó”.
La delegada de esa institución, Aura Guadalupe Borges, contabilizó que en los últimos 37 días entregaron casi 185 mil kilos de ayuda humanitaria en las comunidades afectadas por los sismos de septiembre pasado.
Una cantidad similar se prevé entregar en los próximos 15 días, tiempo en que estarían abiertos los centros de distribución, siendo la base área militar número 2, que se localiza en Ciudad Ixtepec la más importante.
“Tenemos que cerrar esa fase de la emergencia sino sería un desgaste muy grande seguir con los centros de acopio cuando no se recibe ya la misma ayuda”, explicó.
Una de las principales actividades en todo centro de acopio es vigilar que los alimentos no perecederos que se reciben no estén caducos o próximos a caducar, así como la entrega a tiempo.
Apoyos a damnificados
El 8 de septiembre la delegación de la Cruz Roja Mexicana en Oaxaca abrió 11 centros de acopio.
Los centros de distribución empezaron a funcionar el 11 de septiembre
En 37 días se entregaron 185 mil kilos de ayuda humanitaria.
Las despensas entregadas por Cruz Roja contienen:
1 kilogramo de: arroz, frijol, azúcar y lentejas.
1 litro de aceite.
2 latas de atún.
2 latas de sardinas.
1 frasco de: mayonesa, mermelada y café soluble.
6 bolsas de pasta para sopa.
1 paquete de galletas dulces y otro de saladas.
Leche en polvo.
Consomé de pollo en polvo.
Una vez que se registró el sismo del 8.2 grados en la escala de Richter, al día siguiente la Cruz Roja Mexicana delegación Oaxaca, al igual que otras 15 entidades, habilitaron sus centros de acopio.
Se termina la fiebre
El sismo del 19 de septiembre pasado hizo que las 586 delegaciones de todo el país recolectaran víveres. Desde su punto de vista, ese incidente en vez de disminuir el apoyo recibido hizo que se triplicara.
“La gente se volcó para dar más ayuda porque magnificaron lo sucedido en Oaxaca”, sobre todo porque a diferencia de lo ocurrido en la Ciudad de México la cifra de personas fallecidas fue menor.
Fue a partir de la segunda semana de octubre que la ayuda recibida de la ciudadanía y empresas empezó a decrecer hasta en un 70 por ciento. En los próximos días los únicos víveres que se recibirán son los que actualmente se transportan de otras entidades en tres trailers.
“No la podemos rechazar porque está en tránsito, vienen para acá”, aseguró. Cuando la Cruz Roja no tenga suficiente víveres para integrar despensas, la ayuda se entregará a granel.
Se tiene pendiente también adquirir 250 parrillas de doble hornilla con un cilindro de gas, los cuales se adquirirán con los 250 mil pesos que donó la Fundación Jenkins. Se pretende entregar 125 hornillas en un municipio y la misma cantidad en otro, pero aún no se define dónde.
