Cientos de personas abarrotaron ayer el Observatorio Astronómico Municipal y el Planetario Nundehui, en el Cerro del Fortín, para ser testigo del espectacular eclipse de Luna que inició alrededor de las 22:00 horas.
Desde temprano, familias oaxaqueñas comenzaron a abarrotar el lugar, al grado de que entrada la noche era casi imposible acceder al sitio.
Poco después de las 22:00 horas, la Tierra comenzó a ensombrecer la cara de su satélite natural. Fue el eclipse total de Luna, el primero y el único del año.
El eclipse fue visible en gran parte de norteamérica. Aquí en México, decenas de lugares especializados, como el planetario Alfa, de Monterrey, se prepararon para el gran evento.
La pregunta que se repitió frecuentemente entre los visitantes fue por qué la Luna se ve rojiza, indicó Alejandro Correa, integrante de la Sociedad Astronómica.
"Es por la dispersión de la luz que pasa a través de la atmósfera de la Tierra y por eso llega a roja, como en los amaneceres o atardeceres", respondió.
Un par de horas antes, Pablo Lonnie Pacheco, divulgador de astronomía del Planetario, explicó en una conferencia que en este fenómeno es impredecible el color que tomará la Luna.
En su charla, rechazó cualquier calificativo que mediáticamente se le ha asignado a este eclipse, como la "súper Luna" o la "Luna de sangre".
Para la ciencia, dijo, simplemente es un maravilloso eclipse total de Luna.
¿Por qué roja?
En todos los eclipses lunares totales, el satélite aparece cobrizo. Los estadounidenses llaman a este efecto "Luna de sangre".
Durante un eclipse, los rayos del Sol impactan directamente sobre la Luna porque la Tierra está en el medio. Estos rayos solares son filtrados por la atmósfera: los rayos rojos se desvían hacia el interior del cono de sombra y, por lo tanto, hacia la Luna, mientras que los azules divergen hacia el exterior.
"El brillo de la luna disminuyó en un factor de aproximadamente 10 mil cuando estuvo completamente envuelto por las sombras de la Tierra".
Los eclipses lunares totales o parciales ocurren al menos dos veces al año, dijo Florent Deleflie, astrónomo del Observatorio París-PSL, aunque no son visibles en todas partes.
Es raro poder observar completamente eclipses totales, como fue este caso.
