La llegada de la pandemia que obligó a la población a mantener distanciamiento social, demandó también la utilización de herramientas tecnológicas para el desarrollo de actividades cotidianas como la continuación del ciclo escolar o la realización de trabajo en casa. Esta necesidad detonó la compra de aparatos electrónicos como tabletas, teléfonos celulares, televisión, radios y computadoras que a la larga formarán parte de la basura electrónica que está infectando al mundo.
Eymard Marcial, director general de Proyecto Min, iniciativa para la recolección y reúso de equipos de cómputo que son donados a escuelas en zonas marginadas, indicó que, ante la demanda de estos productos, el mercado se inundó de aparatos de corta durabilidad a bajos precios.
“La basura electrónica se va a incrementar bastante sobre todo porque en el mercado se están colocando muchos productos baratos para resolver el problema de la conectividad, pero con obsolescencia inmediata”, indicó.
La basura electrónica -indicó- tiene componentes tóxicos que pueden quedar expuestos al aire, el sol o la lluvia y contaminarán la atmósfera, el agua y el suelo.
En el país, según cálculos de la UNAM, cada persona genera cerca de 10 kilos de basura electrónica al año y sólo recicla 14% de forma adecuada.
Indicó que al revisar los dispositivos electrónicos que se ofertan en tiendas de autoservicio se observa que tienen costos relativamente bajos, pero sus características técnicas muestran que los procesadores y cantidad de memoria no serán suficientes para responder a las necesidades de conectividad.
“Esos equipos quedarán obsoletos en poco tiempo, lo que nos llevará a adquirir nuevos o buscar alternativas de software o sistemas para responder a las necesidades”, sostuvo.
Dijo que hasta este momento no hay un cálculo del incremento en la basura electrónica a partir de COVID-19, pero es necesario tomar en cuenta esta problemática que tendrá su impacto en pocos años.
“Esto será bastante dañino al medio ambiente por todo lo que implica la cadena de producción y desecho, desde la extracción de metales, la elaboración de los dispositivos y el desecho de éstos. Desafortunadamente cada vez estamos más apegados a las herramientas tecnológicas y será muy difícil que podamos prescindir de ellas, principalmente en esta situación donde todo es a distancia”, culminó.
