Al menos un mes tardarán los trabajos para reparar la torre del Sistema de Alerta Sísmica de Oaxaca (SASO) que los fuertes vientos del frente frío número 25 derribaron en San Antonio Cuajimoloyas y a pesar de que para su reparación la federación asignó 3 millones de pesos, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) reconoce que eso es apenas un “mejoral”, tras años de descuido.
La antena funciona como un sensor de los movimientos telúricos que ocurren en Oaxaca y que manda la señal a la Ciudad de México, al estar fuera de servicio no enviará la alerta y el que no funcione significa un riesgo para la capital del país.
El dinero que se asignó para su reparación del Fondo de Desastres Naturales servirá para restablecer la señal de la repetidora para que en caso de que se origine un sismo con epicentro en Oaxaca se escuche la alerta sísmica en los altavoces de la Ciudad de México.
En el caso de Oaxaca y la operatividad del Cires en la sede estatal, desde el 2012 y hasta el 2014 los recursos no han llegado y el adeudo alcanza los 24 millones de pesos.
