El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud como Médicos Pediatras, Neurólogos pediatras, Psiquiatras Infantiles y Psicólogos Clínicos especializados en la detección y atención oportuna del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).
La Coordinación de Salud Mental y Adicciones, de la Dirección de Prestaciones Médicas (DPM) de la institución informó que esta detección puede darse desde la consulta en la Unidad de Medicina Familiar (UMF), a través de la observación directa del comportamiento, entrevistas con la familia y la aplicación de pruebas estandarizadas para evaluar el desarrollo, comunicación e interacción social.
Explicó que los signos se pueden detectar entre los 18 meses y los tres años y en los casos donde los síntomas son más sutiles, estos pueden no ser reconocidos sino hasta más adelante, durante la niñez, la adolescencia o incluso en la edad adulta.
Detalló que algunas de las principales manifestaciones del TEA incluyen dificultades para comunicarse e interactuar con otras personas; para cambiar rutinas, así como comportamientos repetitivos y tendencia a tener intereses muy específicos.
Incluso, mencionó que algunas personas pueden evitar el contacto visual, no responder a su nombre o mostrar una sensibilidad inusual a sonidos, luces o texturas.
Aunque, observó que si bien es una condición del neurodesarrollo y no tiene cura, la persona con una atención oportuna puede desarrollar habilidades sociales para tener una buena calidad de vida, así como prevenir la aparición de ansiedad, depresión, problemas del sueño y baja autoestima.
Además, subrayó que algunas personas adultas con TEA logran desarrollar autonomía, estudiar, trabajar y mantener una vida independiente, sin embargo, otras pueden requerir acompañamiento continuo y apoyo específico para desenvolverse en las actividades cotidianas.
De este modo, la Coordinación de Salud Mental y Adicciones hizo un llamado a la población a acudir a la UMF correspondiente en caso de presentarse en una persona dificultad en la comunicación, en la interacción social, patrones repetitivos y restringidos de comportamiento, intereses o actividades.
Signos del TEA
Dificultades para comunicarse; dificultades para cambiar rutinas; comportamientos repetitivos y tendencia a tener intereses muy específicos. Algunas personas pueden evitar el contacto visual, no responder a su nombre o mostrar una sensibilidad inusual a sonidos, luces o texturas.
