Tres años antes de cumplir la mayoría de edad Ernesto fumaba todo el día cristal, una metanfetamina incolora e inodora con un elevado poder adictivo.
“A los 15 años ya la vendía, consumía hasta cuatro bolsitas”, reconoce un joven que con la rehabilitación dejó atrás una cara marcada por sus pómulos hundidos y ojeras pronunciadas por no dormir.
De estatura baja y complexión delgada, en el rostro ni en el cuerpo de Ernesto hay señal de que por tres años vivió una extrema adicción al cristal.
Si la droga llegó a las manos de Ernesto cuando tenía 13 años fue por sus amistades en la secundaria.
Dos años fueron suficientes para que se alejara de su familia, perdiera el deseo de dormir o comer y se volviera agresivo.
Vender la droga para poder garantizar su propio consumo fue una opción temporal, hasta que le significó un problema mayúsculo que le puso en una encrucijada: entrar a un centro de rehabilitación o a uno penitenciario para enfrentar las demandas penales de sus vecinos.
“Llevo 18 meses de sobriedad, ahora puedo hablar con una persona, antes ya no podía ver a nadie a los ojos porque escuchaba cosas, que hablaban de mí y cargaba un pica hielo para defenderme, creo que si hubiera tenido un arma, habría matado a alguien”, confía un joven que está a punto de abandonar el centro donde logró desintoxicarse.
A pesar de que las autoridades federales reconocen que el consumo y el abuso de drogas en los últimos años, se ha ubicado en el contexto nacional como uno de los problemas de salud pública de mayor relevancia por sus consecuencias sanitarias y sociales, no hay estadísticas que se actualicen con frecuencia.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) más reciente es de 2016-2017.
Los últimos datos que publicó la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones sobre las personas que demandaron tratamiento por consumo de sustancias psicoactivas en la Red Nacional de Atención a las Adicciones permite saber que en el país fueron 167 mil 905, como Ernesto.
Por encima del alcohol, Oaxaca es uno de los 21 estados donde la demanda de tratamiento por sustancias fueron principalmente Estimulantes de Tipo Anfetamínico, entre las que se incluye metanfetaminas como el cristal.
“Llevo 18 meses de sobriedad, ahora puedo hablar con una persona, antes ya no podía ver a nadie a los ojos porque escuchaba cosas, que hablaban de mí y cargaba un pica hielo para defenderme (...)”.
Ernesto, joven en rehabilitación por adicciones
