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Llama obispo auxiliar de Oaxaca a no olvidar al prójimo

El obispo auxiliar encabezó la homilía de la misa  dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Se- ñora de La Asunción.
Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El verdadero culto a Dios no puede separarse del amor cristiano al prójimo, aseguró ayer el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún.

“En el Evangelio, Jesús nos dice en el mandamiento principal, ‘amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas’, pero añade un segundo mandamiento tan importante como el primero, ‘amarás a tu prójimo como a ti mismo’”, aseveró.

Durante la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el mitrado sostuvo que los dos mandamientos están al mismo nivel y deben ir siempre unidos, porque Jesús no acepta llegar a Dios por un camino egoísta, individual e intimista.

“Como muchos dicen: qué me importan los demás, yo hablo con Dios. No, no se puede olvidar al prójimo”, asentó.

Por eso, afirmó que Dios y el prójimo son inseparables, porque el amor a Dios no es más importante al amor al prójimo. 

“Cuando le preguntaron a Jesús por el mandamiento más importante, respondió que son dos, porque amar a Dios y al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”, agregó.

Expuso que muchos israelitas durante siglos, como sucede hoy con los católicos, piensan llegar a Dios a través de actos de culto, peregrinaciones, ofrendas para el templo y sacrificios costosos. 

“Pero, para llegar a Dios hay que socorrer necesariamente al prójimo necesitado, preocuparse por los pobres y oprimidos, los migrantes, que no tienen casa, en la justicia, para lograr una sociedad justa. Eso es el amor que nos enseña Jesús”, remarcó.

De esta manera, el obispo auxiliar dijo que el señor Jesús ha dejado en claro la importancia del segundo mandamiento, porque sirve de verificación del primer mandamiento, amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. 

“Jesús, reúne ambos mandamientos en uno solo y no hay ningún mandamiento más grande que este. El que dice amo a Dios y no ama a su prójimo es un mentiroso, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su prójimo, a quien ve? Este es el mandamiento que hemos recibido de Jesús, el que ama a Dios tiene que amar también a su prójimo”, anotó.

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