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Todo pasa y todo queda

El cantautor catalán Joan Manuel Serrat, compositor de la icónica canción Cantares que inspira la reflexión del artículo 'Todo pasa y todo queda'.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Alejandro José Ortiz Sampablo

Una de las fortunas de la ignorancia es que siempre podemos sorprendernos de aquellas pequeñas cosas que aún podemos aprender. Esto me acaba de suceder al no saber cómo iniciar la presente nota. Y es curioso, porque en ese instante de duda, lo que parecía un obstáculo se convirtió en oportunidad: la oportunidad de pensar en el andar, en las huellas que dejamos, en nuestro aminar cotidiano.

Un nuevo andar

Hace un par de semanas, una gentil mujer se puso en contacto conmigo. Su interés era que un grupo vulnerable al cual pertenece —las y los paramédicos— fuese tomado en cuenta por el INEIP, para que reciba los beneficios que el psicoanálisis les puede brindar. Este interés para nosotros es bien recibido, pues refleja que el trabajo que venimos realizando empieza a tener eco en nuestro querido Oaxaca.

Al no saber cómo dar inicio, vino a mí una estrofa de la canción Cantares, compuesta por el cantautor catalán Joan Manuel Serrat. Sus canciones las escuchaba de niño en la vieja radio del taller de mi padre, pero son las que pertenecen al álbum Dedicado a Antonio Machado, lanzado en 1969, las que hoy me han cautivado. Todo esto por la frase: “Caminante, no hay camino: se hace camino al andar”, la cual me llevó no sólo a recordar, también a volver a escuchar a Serrat.

¿Qué huellas dejamos?

Al evocar la solicitud de Nancy Blanco y su ímpetu, volví a pensar cada frase de Cantaresy su significado. Detrás de la melodía de Serrat habita el espíritu trágico de Antonio Machado, un poeta que no sólo escribió versos, sino que participó activamente en una revolución cultural y educativa en España. Él creía en la educación popular, laica y gratuita, como una herramienta fundamental para combatir la ignorancia y la injusticia social que mantenía al pueblo en la miseria. Es doloroso recordar que el poeta murió en el exilio, huyendo del fascismo que tanto combatió, y que esa misma tristeza y desamparo lo llevó a la muerte.

Nuestra revolución

Al leer un poco de la vida de Antonio Machado, por un momento me sentí identificado con él y, aunque considero aventurera tal pretensión, sí comparto la convicción de que existe una injusticia social: el tratamiento psicoanalítico o psicológico sigue siendo privilegio sólo de unos cuantos, y como si eso no bastara, en ocasiones, quienes pueden pagarlo y acceden a él, son timados, pues sólo son atendidos una, dos, incluso cuatro sesiones al mes, porque son las que pueden costear. Los conocedores de la vida psíquica, sabemos que un tratamiento así no tiene sentido. Lamentablemente, el o la paciente no se percata de ello, pues el terapeuta queda protegido por lo que llamamos en psicoanálisis, la Transferencia.

Esa es la revolución que, en el INEIP, estamos convencidos que hace falta: abrir espacios comunitarios, ofrecer acompañamiento real, y demostrar que la salud mental puede ser, no sólo un lujo, sino un derecho.

Digamos que, como Machado, tenemos una convicción. Pero nuestra condición social y cultural es mucho mejor que la que él enfrentó. Así que seguiremos andando en esta vereda llamada vida, con la certeza de que cada paso dejará huella.

¡No te pierdas nuestros artículos de Consultorio del alma y de Lecturas para la vida!, donde leerás el encuentro ético entre el analista y su propia ignorancia frente al saber. Porque todo pasa y todo queda, y lo nuestro es pasar dejando huellas de escucha, palabra y acompañamiento.

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