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Músicos callejeros, sin empleo ni esperanzas en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El día en que la autoridad municipal le prohibió el paso al andador turístico, fue para Rumualdo Gijón como haber sido despedido y enviado a su casa con la incertidumbre de no saber cómo sobrevivir.


Asimilarlo no fue nada fácil. Angustia, aflicción, desazón, todos los sentimientos juntos ante una situación complicada, por un lado, sin lugar de trabajo y por otro sin posibilidad de buscar otro empleo.


“La estamos pasando muy mal”, explica Rumualdo, músico ciego quien junto con su familia tocaba en las calles del Centro Histórico; él desde el teclado, su hija e hijos con saxofón.


“El 21 de marzo nos retiraron del Centro Histórico, y ya no podemos trabajar. Ahora sí que estamos sobreviviendo con pequeños apoyos de amigos que nos han buscado”, explica con la voz apachurrada por los gastos que, uno tras otro, caen encima como bloques de hierro.


Los alimentos, aunque tasados, han llegado a la mesa de manera diaria, sin embargo, otros gastos como luz, renta, agua y materiales escolares para sus tres hijos, le pisan los talones.


“Esto es muy triste, por lo menos cuando salimos a trabajar tenemos un poquito de dinero. Ahora no tenemos absolutamente nada”.


Rumualdo perdió la vista a los 14 años a raíz de un accidente que le ocasionó desprendimiento de retina. Su esposa, Minerva, quedó ciega por glaucoma, enfermedad que hace poco también dejó en la penumbra a su hija mayor.


Para ganarse la vida Rumualdo aprendió música y después a los 18 años salió a las calles, primero, tocando solito en el mercado 20 de noviembre, “después nacieron mis hijos y tuvieron el talento de aprender a tocar los saxofones y lo hacen muy bien. Gracias a su talento nos animamos a amenazar eventos sociales, pero ahorita todo está detenido, no hay nada”.


La familia vive en calle Pavorreal 43 colonia Granjas de Aguayo, en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, todos los días se desplazaban hacia el Centro Histórico y se instalaban a veces justo en la Alameda de León, otras a un costado de Palacio de Gobierno o sobre el Andador Turístico Macedonio Alcalá, según les fuera permitido.


Con Rumualdo al frente del teclado acariciando las notas de la música tradicional oaxaqueña, la melodía se iba desprendiendo e hilando con el sonido del saxofón entre el bullicio diario de la gente que camina de prisa, de quienes van gritando de a 10 pesos la pieza y el claxon de los vehículos atravesando Independencia.


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Al 9511483268



 

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