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Mantienen comunidades de Oaxaca rechazo al maíz transgénico

Foto(s): Octavio Vélez Ascencio
Octavio Vélez Ascencio

Comunidades zapotecas de la Sierra Juárez manifestaron nuevamente su rechazo al maíz transgénico y a otras biotecnologías diseñadas para manipular genéticamente la naturaleza, durante el Foro de Evaluación de Nuevas Tecnologías para la Agricultura y la Alimentación, desarrollado en Guelatao de Juárez.

Al dar a conocer los resultados del encuentro, Edith Morales Sánchez, integrante del Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca, informó que esta actividad fue convocada por esa organización, así como por la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo), el Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC) y la Red de Evaluación Social de Tecnologías en América Latina (Red Tecla), para presentar algunas de las nuevas  tecnologías impulsadas por las grandes empresas agroalimentarias ante el riesgo de llegar pronto a los campos de las comunidades zapotecas.

Por eso, explicó que la intención del Foro de Evaluación de Nuevas Tecnologías para la Agricultura y la Alimentación fue compartir con comunidades y organizaciones indígenas y campesinas, las características e impactos de algunas nuevas biotecnologías, como la llamada edición génica y los impulsores o forzadores genéticos, diseñados para extinguir especies de plantas, insectos y animales en la naturaleza. 

Además, detalló que el encuentro sirvió para entender cómo las comunidades pueden evaluar estas nuevas biotecnologías supuestas beneficiosas, porque entrañan una serie de nuevos riesgos y amenazas.

Precisó que los impulsores genéticos son una forma de ingeniería genética diseñada para trasmitir un carácter transgénico a toda una especie, pueden ser en plantas, insectos o incluso se plantea en roedores.

“Este tipo de técnica va más allá de los transgénicos que conocemos, porque no sólo se pretende aplicarla a cultivos, ya que también está diseñada para reproducirse en la naturaleza”, asentó.

Es demasiado preocupante –subrayó–, que bajo el engañoso nombre de nuevas técnicas de mejoramiento genético en plantas se hayan cambiado las regulaciones de bioseguridad en Estados Unidos y en varios países de América Latina, que con eso permiten ahora la aplicación de estas nuevas biotecnologías dirigidas a extinguir especies.

De hecho, observó que en Estados Unidos se ha planteado el uso de la manipulación con impulsores genéticos para eliminar una especie de amaranto por ser una supuesta plaga del maíz transgénico.

“Un experimento de ese tipo, pasará las fronteras y podría cruzarse con el amaranto en México, afectando este alimento”, agregó.

Destacó que hace 20 años se encontraron evidencias de la contaminación transgénica del maíz especialmente en comunidades de la Sierra Juárez, a pesar de la moratoria de su siembra.

“Estos granos llegaron a los campos y ha sido un largo proceso de descontaminación y defensa de las semillas para recuperar los maíces nativos de las comunidades contra la amenaza de los transgénicos”, añadió.

Ante esto, dijo que cientos de organizaciones campesinas y ambientales han planteado no permitir los impulsores genéticos y establecer una moratoria a su liberación como primer paso.

“Es necesario informarnos sobre estos riesgos y cómo prevenirlos, al mismo tiempo pensar colectivamente cómo afirmamos nuestras propias bases comunitarias de alimentación independientes de las empresas que cada vez nos traerán nuevos riesgos”, finalizó.

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