Pasar al contenido principal

Lecturas para la vida. El hombre que Iluminaba las calles con su sonrisa

Un hombre, figura familiar para los habitantes del centro de la ciudad, sonríe a la cámara iluminando la calle con su gesto amable.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rafael Alfonso

La noticia de la muerte de Pepín ha conmocionado a la comunidad oaxaqueña. Este hombre, que aparentemente vivía en situación de calle, se había convertido en una figura familiar para muchos habitantes y trabajadores del centro de nuestra ciudad, todo gracias a su sonrisa contagiosa y su saludo cálido.

Al principio, Pepín, ya siendo adulto, solía ser visto acompañado por una mujer mayor, probablemente su madre, lo que hacía pensar que tenía un apoyo familiar debido a su discapacidad intelectual. A pesar de todo, en aquel entonces, su ropa limpia y su aspecto cuidado reflejaban una vida digna y ordenada. Muchas personas correspondían a su saludo y tomaban su mano con afecto.

La pandemia marcó un punto de inflexión en su vida, ya que los contactos físicos se hicieron menos aconsejables y Pepín aprendió a saludar de lejos, con un gesto. Sin embargo, con el tiempo, Pepín comenzó a ser visto solo en las calles. Aunque su aspecto personal se deterioró notablemente, su sonrisa y su amabilidad permanecieron intactas.

A medida que pasaban los meses, sufrió tal descuido que parecía vivir en situación de calle. Pero a pesar de los rechazos que pudo haber sufrido por su aspecto, su sonrisa y su amabilidad nunca se apagaron.

La noticia de su muerte ha revelado una historia muy diferente a la que muchos imaginaban. Al parecer, Pepín, a decir de algunos vecinos del Barrio del Carmen, no era un hombre sin hogar, sino que tenía una familia y una casa, e incluso algunas personas especulan que podría haber sido heredero de varias propiedades administradas por un pariente suyo. Sin embargo, era evidente que en sus últimos años de vida no recibió los cuidados necesarios.

Las redes sociales dan cuenta del afecto con que contaba entre sus vecinos, pero también pone en cuestionamiento si la sociedad que ahora lamenta su partida no tenía una deuda con él y en general con muchas otras personas que podrían estar en su condición.

La historia de Pepín nos inspira a ser más amables y compasivos con aquellos que nos rodean, y a no dar nada por sentado. Descanse en paz, Pepín. Tu sonrisa y amabilidadvivirán por mucho tiempo en nuestros corazones.

[email protected]

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.