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Con música y baile, anuncian la octava del Lunes del Cerro en Oaxaca

calenda
Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Nadia Altamirano Díaz

Las 30 delegaciones que la tarde de este sábado bailaron y cantaron por dos kilómetros de las calles de la Ciudad de Oaxaca pregonaron que la octava del Lunes del Cerro está cerca.

Antes de las 17:00 horas los contingentes de bailarines y músicos aguardaban en la Fuente de las 8 Regiones.

Los tambores y los instrumentos de viento de la chirimía comenzaron con las primeras notas que anunció el inicio del desfile de delegaciones, entre las que se distribuyeron las autoridades estatales y la Diosa Centéotl 2024, Juana Hernández López.

Llegar hasta la Fuente de las 8 Regiones o atravesar el centro de la ciudad en vehículo ya era complicado. Antes del inicio del desfile de delegaciones se hicieron cortes a la circulación y la gente resguardaba su lugar por las calles destinadas al recorrido que inició puntual y que no se interrumpió a pesar de la lluvia o una explosión inesperada de cohetones que transportaba un integrante de la delegación de San Pedro Tapanatepec.

Casi cuatro cuadras antes de que esa delegación llegara a la Alameda de León, una ambulancia debió abrirse paso para atender a siete  personas con lesiones leves.

 

 

"Fue un mal manejo de pirotecnia, una chispa que alcanzó las luces que cargaban en una bolsa", detalló el coordinador estatal de Protección Civil, Manuel Maza Sánchez.

Entre elementos de seguridad, protección civil y bomberos, prestos con extintores por si el fuego de la pirotecnia de toros o canastas de flores se salía de control, sumaron más de 100 personas prestando auxilio.

Esas mismas autoridades estimaron que alrededor de 10 mil personas se apostaron a ras de suelo, en bancos, balcones o azoteas a disfrutar del preámbulo de lo que se vivirá este lunes en el auditorio Guelaguetza.

El éxtasis de mirar comenzó entre los marmoteros de la delegación de las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina (Oaxaca, 1927-2011). Niños y hombres mostraron la destreza de equilibrar y soportar, al ritmo de la música, el peso de una gran esfera blanca que se alza desde un alargado palo de madera.

Los faroleros caminando en zig zag no necesitaron luz para deslumbrar con las grandes figuras de carrizo que toman forma con el celofán de colores, pero fueron las Chinas Oaxaqueñas las que prolongaron las vivas y los gritos a su paso, primero las que portaban su atuendo de diario y al final las canasteras, acaloradas de tanto bailar, como si la lluvia no las tocara.

 

 

La delegación de las Chinas Oaxaqueñas fue una de las más vistosas y numerosas y detrás de ellas vino la de San Melchor Betaza, con el gobernador Salomón Jara bailando sus sones por unos momentos.

Vinieron después las delegaciones de San Pedro Pochutla con bailarines infantiles al frente; San José Tenango con sus sones al final con sus huehuentones, hombres que con máscaras de madera y sombreros alargados representan a los fieles difuntos.

Al grito de ¡Arriba los pueblos originarios", las mujeres con el cuello repleto de collares, flores en la cabeza y su huipil rojo engalanaban a la delegación de San Juan Copala. 

La delegación de San Miguel El Grande se abrió paso sin banda, pero bailando su música que emanaba de dos bocinas.

La tierra del mango, San Pedro Tapanatepec, causó alegría con los hombres que cargando toros elaborados con carrizo jugaban con los espectadores. 

Las parejas de la delegación de Huajuapan de León bailaron con energía hasta terminar en la posición cercana a un beso, provocando gritos entre la multitud y a la vez el ondear de manos y sombreros al entonar la Canción Mixteca.

 

 

La alegría se elevó cuando Villa Sola de Vega comenzó a zapatear, seguida de la delegación de San Agustín Loxicha, donde las mujeres bailan simulando con su rebozo lavar la ropa.

El tepache que en bules trajo la delegación de Tamazulápam del Espíritu Santo se acabó rápidamente al repartir entre tantos asistentes que lo mismo pedían una fotografía que mezcal o que las bandas no hicieran pausa entre una pieza musical y otra.

San Bartolo Coyotepec se lució con sus mujeres cargando sus cantaros de barro negro y los hombres bailando la Danza de la Pluma que metros atrás ejecutó a la par la delegación de Teotitlán del Valle con algunas diferencias en el atuendo.

Una marmota anunció a la delegación de Santiago Jocotepec a la que siguió la de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, cuyas mujeres adornan sus tenates con cantaritos de barro y utensilios de cocina diminutos y su baile lento.

Villa de Tututepec resaltó con sus mujeres con el cabello cubierto con un rebozo y la espalda desnuda.

 

 

La calma en el baile de Santo Tomás Ocotepec contrastó con la alegría que a unos pasos potenciaba Santiago Jamiltepec, para cuyos bailarines toda la calle era una pista de baile para zapatear y mover coquetamente los hombros.

Las luces de los fuegos pirotécnicos se encendían a pesar de la lluvia y las mujeresque danzaban Flor de Piña fueron ovacionadas en su paso de la calle de Abasolo al Andador Turístico.

Así, tras dos horas de baile otras delegaciones fueron llegando a la Alameda de León: San Juan Bautista Coixtlahuaca con su comparsa azteca, ruidosa y alegre; la calenda de la Virgen de la Candelaria de San Francisco Ixhuatán, Santa María Huatulco, Juchitán de Zaragoza o Santa María Teopoxco sorprendiendo con su alegría provocaba que a su banda le pidieran otra melodía, sin descanso

El desfile llegó a la Alameda de León, pero ahí no terminó la fiesta que se prolongó por la calle de Guerrero donde aún había espectadores deseando disfrutar un poco de la máxima fiesta de los oaxaqueños.

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