Ante cientos de oaxaqueños, así como turistas nacionales y extranjeros, el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) de la Sección 22 del SNTE celebró ayer su décima séptima Guelaguetza Magisterial y Popular, en el estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO).
Como ha ocurrido en ediciones anteriores, el emotivo festejo fascinó a todos los asistentes por la algarabía, picardía, música, danzas y trajes multicolores de los pueblos indígenas de las ocho regiones de Oaxaca.
Al dar la bienvenida, primeramente en mixe y después en castellano, la secretaria general de la Sección 22 del SNTE, Yenny Aracely Pérez Martínez ofreció sus agradecimientos a los participantes por convivir y compartir su riqueza cultural, porque esta es la verdadera fiesta del pueblo y para el pueblo.
“Este es un espacio de convivencia y de compartir las culturas y lenguas de los pueblos de las ocho regiones de Oaxaca”, asentó.
En presencia de dirigentes de diferentes secciones aglutinadas en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de organizaciones gremiales y sociales, subrayó que la Guelaguetza Magisterial y Popular surgió en el 2006 como un acto de protesta ante la represión orquestada en por el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
“Por eso, seguimos exigiendo justicia por todos los caídos, presos, perseguidos y desaparecidos”, afirmó.
“¡Sección 22, la única no hay dos!”, “¡De Chiapas a Sonora, con la Coordinadora!” y “¡Magisterio y pueblo unido, jamás será vencido!”, corearon como consignas.
En las tribunas, diferentes comunidades del estado colgaron lonas para impugnar la ejecución de proyectos mineros y eólicos en sus territorios, por violarse sus derechos a la consulta libre, previa e informada, así como por la presentación con vida de los desaparecidos y justicia por los luchadores sociales asesinados.
La décima séptima Guelaguetza Magisterial y Popular comenzó con el tradicional Jarabe del Valle bailado por las Chinas Oaxaqueñas, para después continuar con el Jarabe de la Olla de San Lucas Zoaquiapam, los sones y jarabes de San Juan Juquila Vijanos, los sones de San Francisco del Mar y los sones y chilenas de Santos Reyes Nopala.
Y desde luego, el Jarabe Mixteco, presentado por la Villa de Tamazulápam del Progreso, puso de pie e hizo cantar a casi todos cuando se escucharon las notas de la nostálgica Canción Mixteca.
Pero, también los Parabienes de los cuerudos de Miahuatlán de Porfirio Díaz con sus versos llenos de picardía política, la Flor de Naranjo de Huautla de Jiménez y la Fiesta de San Jerónimo Doctor de Ciudad Ixtepec –bailada con la cadencia, la gracia y el donaire de las mujeres istmeñas–, así como los sones y chilenas de Putla Villa de Guerrero, recibieron muchas ovaciones.
Aunque, la Flor de Piña, una danza bailada por mujeres de la Cuenca del Papaloapan con una sincronía llena de movimiento, y la Danza de la Pluma, un ritual que representa la conquista española, fueron las más aclamadas.
Para cumplir con la tradición de la Guelaguetza, que en zapoteco significa ofrenda o presente, las delegaciones participantes compartieron con los asistentes los productos característicos de sus comunidades, entre fruta, dulces, tortillas, pan, tamales, café, mezcal, aguardiente, tepache y demás, con los asistentes.
La décima séptima Guelaguetza Magisterial y Popular, después de las palabras del secretario de organización de la Sección 22 del SNTE, terminó con el himno Venceremos, entonado por todos con el puño izquierdo en alto, y con diferentes consignas, entre ellas, “¡Ni la lluvia, ni el viento, detendrán al movimiento!”, ante la pertinaz llovizna que cayó durante la tarde en la ciudad.
“Este es un espacio de convivencia y de compartir las culturas y lenguas de los pueblos de las ocho regiones de Oaxaca”.
Yenny Aracely López Martínez, secretaria general de la S-22
