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Salina Cruz honra a sus marinos con emotiva ceremonia en altamar

Foto(s): Cortesía
Amando Orozco

Salina Cruz, Oaxaca.– En un emotivo acto que combinó la solemnidad de la memoria con el dinamismo de la acción operativa, la Décima Región Naval conmemoró esta mañana el LXXXIV Aniversario del Día de la Marina Nacional.

El muelle multimodal de la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) fue el escenario donde se rindió tributo a los hombres y mujeres que, desde la pesca, el comercio, la investigación y la milicia, sostienen el desarrollo marítimo de México.

La ceremonia no solo recordó el histórico 1 de junio de 1917 —cuando el vapor “Tabasco” zarpó por primera vez con una tripulación enteramente mexicana—, sino que puso el foco en el rostro humano y actual de quienes protegen nuestras costas.

El momento más significativo de la jornada llegó con la entrega de condecoraciones y reconocimientos. Un total de 11 elementos pertenecientes a este Mando Superior y a la Capitanía de Puerto de Salina Cruz fueron galardonados por su destacada trayectoria y su servicio ejemplar a la nación.

El Vicealmirante Leopoldo Jesús Díaz González Solórzano, comandante de la Décima Región Naval, presidió el acto acompañado por autoridades estatales, municipales y del sector portuario.

Durante su discurso, Díaz González Solórzano enfatizó que los mares no solo son motores económicos, sino fronteras estratégicas que exigen una custodia responsable y con visión de Estado.

“Toda persona que trabaja de manera lícita en el mar sabe que cuenta con la Marina-Armada de México. Cuenta con una institución que protege a quienes salen diariamente a buscar el sustento para sus familias”, afirmó el Vicealmirante, destacando la actual transformación estructural de la institución para fortalecer la seguridad y el control de las zonas marinas.

Para demostrar la capacidad de respuesta y el adiestramiento de las fuerzas navales, personal de la Unidad Naval de Protección Portuaria y de la ENSAR Salina Cruz realizaron un simulacro de protección marítima.

El ejercicio incluyó una maniobra de búsqueda y rescate de un infractor de la ley que cayó al mar, logrando su extracción segura para ser puesto a disposición de las autoridades competentes.

El cierre de la conmemoración se trasladó a las aguas del Pacífico a bordo del buque ARM “Ikoots”. En un respetuoso silencio, interrumpido solo por los acordes de la banda de guerra, los integrantes del presídium depositaron una ofrenda floral en el mar.

Con este gesto y una evocación solemne, se honró la memoria de la gente de mar que, en cumplimiento de su deber o ante los embates de la naturaleza, ofrendó su vida a las profundidades marinas.

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