Pasar al contenido principal

Obispo Tut Tún El sacerdocio no es para un afán de grandeza, sino para servir

Homilía de la misa de ordenación sacerdotal.
Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

Los grandes y extraordinarios poderes que reciben los sacerdotes no son para beneficio personal, ni para dominar a los demás, ni para someterlos a uno mismo, sino con espíritu de servicio y humildad, aseguró el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún.

Durante la homilía de la misa de ordenación sacerdotal del diácono Carlos Axel Antonio Díaz, en la parroquia de Santa Lucía del Camino, el pastor religioso sostuvo que todas las miradas han estado puestas en el nuevo presbítero, pero en realidad no es así, porque el verdadero protagonista de los grandes y hermosos acontecimientos es el Espíritu Santo. 

“Mediante la imposición de manos del Obispo y la oración consagratoria, es el Espíritu Santo quien te confiere la gracia, el don del sacerdocio. Es una gracia absolutamente gratuita, el mayor y más hermoso don de tu vida, por el cual te unes íntimamente y para siempre al Señor, configurándote a él, sumo y eterno sacerdote. Y te conviertes en su ministro, el pastor de su pueblo”, agregó.

Sostuvo que con la ordenación sacerdotal, es el Espíritu Santo mismo quien confiere poderes inmensos, poderes que ni siquiera se atribuyen a los ángeles. 

“Recibirás el poder de transformar el pan y el vino llevados al altar en el cuerpo y la sangre de Cristo, asegurando así la presencia real, no simbólica, del crucificado resucitado entre nosotros. Tendrás el poder de absolver los pecados, posibilitando la reconciliación de los hermanos con Dios y entre sí, condición para alcanzar la paz interior. Podrás proclamar con autoridad, en nombre de la Iglesia, la Palabra de Dios que consuela, sana y salva”, añadió.

Además, expuso que con comunión con el arzobispo y con el obispo, podrá guiar a la comunidad cristiana para que unida en la fe, la esperanza y la caridad, construya y camine hacia el Reino de Dios.

“Grandes y extraordinarios poderes que, al pensarlos, hacen temblar. Pero ¿cómo y con qué espíritu deben ejercerse? Es claro que no para beneficio personal, no para dominar a los demás, no para someterlos a uno mismo, sino con espíritu de servicio y humildad”, anotó.

De este modo, expuso que en la comunidad cristiana, quienes ocupan un lugar de liderazgo o responsabilidad deben dejar de lado cualquier afán de grandeza. 

“La Iglesia no es un trampolín para alcanzar posiciones de prestigio o para trepar. Es el lugar donde cada persona, según los dones que ha recibido del Espíritu Santo, celebra la grandeza de Dios en el servicio humilde a sus hermanos”, aseveró.

Ante esto, Tut Tún llamó al nuevo sacerdote a recordar que su vida ya ha sido bendecida y que unido al Señor, puede dar mucho fruto.

“Nuestra Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca y su presbiterio te reciben con afecto. Que San Carlos, Santa Lucía, San Sebastián, San José y todos los santos cuya ayuda y protección invocaremos pronto por ti para interceder por ti”, asentó.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.